Full Time Hobby, 2008
1 de Febrero de 2009
Texto: Sierjo
Sin comentarios

 Menéame
 FaceBook
  del.icio.us

Micah P. Hinson and The Red Empire Orchestra


En las carreteras existen diferentes patrones de comportamiento al volante. Los hay que lo suyo es correr. Por lo general es gente joven e impetuosa, sujetos a los que les gusta atiborrarse a churrasco, coger a su novia desprevenida y cepillársela en cualquier sitio inesperado, gente que baila sin descanso hasta el amanecer. Otros en cambio han sentado un poco la cabeza. Cuando van en coche prefieren ir más despacio para tener tiempo a contemplar el paisaje. Han superado la edad del pavo, prefieren cenar en un buen restaurante y a la hora de montárselo no follan, hacen el amor.

Nuestro héroe también ha pasado su (por otro lado gloriosa) edad del pavo musical. Tomarse la vida con más calma le ha llevado a fijar su atención en cosas a las que la velocidad a la que transcurría su vida no le permitía hacer antes. Parece que ahora Micah P. disfruta con el ruido de la corriente del río que pasa al lado de su casa, observando como una oruga trepa por un tronco o viendo crecer en bambú. Los discos de Micah parecen reflejar ciclos de una vida. De la frescura de Micah P. Hinson and the Gospel of Progress, cercano aún a su etapa más turbulenta en lo personal, se desprende una deliciosa imperfección. Era arrebatado y tremendista, como ese joven amante que exagera su dolor, ése para el que se acaba el mundo con cada revés que le da la vida.

Por el contrario, Micah P. Hinson and The Red Empire Orchestra confirma lo que comenzaba a asomar en un Micah P. Hinson and the Opera Circuit a medio camino en el que las arrancadas se limitaban a lo eléctrico, y se constató en el emocionante ep The Surrendering. Y aunque suene ridículo hablar de disco de madurez a los 27 años (y más cuando ha demostrado tal cualidad desde el principio), parece que las fases de la vida del entrañable cuatro ojos se suceden con la rapidez necesaria para ello. En la que le ocupa ahora hay menos vehemencia, pero se mantiene intacta la pasión. Las cosas no se discuten, se hablan y se solucionan con calma, cuando no las soluciona el simple e inevitable paso del tiempo. Ahora ya no bebe solo en un tugurio; ahora masca un hierbajo y toca su banjo en el porche de casa mientras unos mocosos corretean por el jardín. Sacrifica aquella energía algo incontrolada de sus comienzos a cambio de una belleza en las formas que consigue con la profusión de los arreglos, la elaboración de unas melodías prácticamente inmejorables y sobre todo con mucho, mucho trabajo.


ARTÍCULOS RELACIONADOS
COMENTARIOS
ESCRIBIR UN COMENTARIO



     ¡Ten paciencia! El comentario tarda un ratito en publicarse. Gracias.
BUSCADOR
CICLO AUTORRETRATOS
Ciclo Autorretratos
¿Te gusta?