Warner, 2008
Hace años se escribía a raíz de la publicación de New Adventures In Hi-Fi: “el mejor disco de R.E.M. desde Automatic For The People”, lo que simplemente venía a significar, básicamente, que era mejor que Monster (argumento discutible). Casi 15 años más tarde podemos decirlo claramente y, ahora sí, tiene sentido: “Accelerate es el mejor disco de R.E.M. desde Automatic For The People”. Así de claro.
Hace ya unas semanas que se viene publicitando el “regreso a los orígenes” que suponía esta nueva publicación en la carrera de los de Athens. Como siempre, estas afirmaciones provocan recelo en parte de los antiguos fans, dolidos con el rumbo que tomó el grupo tras la marcha de Bill Berry. Pulsar el play genera una sensación de vértigo y pavor a una nueva decepción. Después de Living Well Is The Best Revenge y Man-sized Wreath, los dos potentes temas iniciales, las orejas se relajan y se puede respirar tranquilamente. La cosa vuelve a pintar bien. Supernatural Superserious cumple como single su función de perfecto puente entre la más reciente etapa previa, la primigenia y este nuevo y halagüeño futuro; sensacional tema guitarrero. Parece que la cosa se calma con el inicio al piano de Hollow Man: nada más lejos de la realidad. El estribillo vuelve a dar impulso y ésta resulta ser la mejor canción que Stipe y cia. han publicado en muchos años. El órgano de Houston nos devuelve a la cabeza aquellas canciones pasadas como Low o Try Not To Breathe, donde este instrumento sonaba majestuoso. Accelerate, como su título indica, es otro golpe a base de guitarras y sirve como paso hacia un nuevo medio tiempo, Until The Day Is Done, que recuerda a la gran Swan Swan H.
Se está hablando mucho del Monster para describir este disco pero, la verdad, los recuerdos para los que conocen a fondo el universo R.E.M. llegan hasta Life Rich’s Pageant o Document. Mr. Richards es otra maravilla en clave de power pop. Melodía Beatles-Big Star para redondear un estribillo maravilloso. La batería de Bill Rieflin es tan responsable del nuevo sonido R.E.M. como las guitarras distorsionadas de Buck o el bajo juguetón (su mejor trabajo, seguramente) de Mills. Por no hablar de la vuelta a los coros del bajista, que parecía haber retrocedido en su anterior y flojísimo Around The Sun. ¿Y Stipe? Pues por fin se decide a cantar como Stipe quiere y no como se supone que Stipe debe cantar. Y si en Sing For The Submarine tiene que cantar más grave, pues canta más grave y ya está. Sólo quedan dos temas y, si el principio del disco es arrebatador, el final no se queda atrás. Otros dos cañonazos: House To Water , que podría ser otro single sin problemas, y I’m Gonna Dj, extraído de las sesiones de Around The Sun, y que, con odiosas comparaciones, cumple la función del It’s The End Of The World As We Know It en su día.
Hay víctimas en este nuevo sonido de la banda: Ken Stringfellow se retira para dejar paso a esas guitarras aceleradas. Los demás continúan en el barco. Un barco que parecía un Titanic con un iceberg a la vista y que ahora es una planeadora sin obstáculos por delante. Después de quince años de espera, es un momento feliz para los fans de R.E.M. Ya podéis salir todos de la gruta.