Saioa - Matrioska Heart
| Publicado el 31 de Mayo 2008 a las 12:10 PM

Saioa - Matrioska HeartMoonpalace, 2008

Texto: Sierjo


Las cartas están sobre la mesa, bien a la vista, desde los primeros compases. No ha escogido el camino fácil, pero no importa. Tampoco lo había hecho en Particular Land, modesto a la par que sensacional ep de debut de Saioa para Moonpalace, pero todo lo que éste apuntaba se confirma y magnifica en un Matrioska Heart que suena lo suficientemente grande de principio a fin como para que no lo olvidemos en mucho tiempo.

Si bien es imposible no acordarse de Anari cuando entona “Adaxkak adaxketatik” o de Thalia Zedek cuando la vasca hace rascar la voz en su garganta, la música de Saioa posee, de igual modo que las dos artistas citadas, una personalidad propia, que acentúa su individualidad y la desmarca del concurrido batallón folkie con voz femenina actual. Su country-folk-rock es minimalista, pero nunca suena pobre. Expresa todo lo que nos quiere transmitir con los mínimos elementos. Todo está en su sitio, nada sobra ni falta. ¿Qué añadirías a la hermosa “Tired of Muses”? ¿O a “Trapezioan”? En Matrioska Heart un solitario arpegio de guitarra, una línea de slide, harmónica o piano son suficientes para conformar el sólido armazón que sirva de sustento para una enorme canción, porque de canciones enormes va bien servido este álbum. Podríamos hablar de lo cercana y emocionante que suena “Venice”, de la oscuridad que impregna “Hey River”, de cómo su voz tiembla como la de Dylan en “Ghost of 3 a.m.” o de hasta qué punto puede ser triste un vals como el que nos regala con “Ordu Hoiek”, pero creo que sería tremendamente injusto destacar algún tema sobre el conjunto.

Ganados ya de antemano nuestros corazones gracias al cuidadísimo, precioso diseño del digipack que contiene el disco – algo tan bonito no puede contener nada malo -, solo queda darle unas cuantas vueltas al contenido para intentar desentrañar qué se esconde tras el esternón de Saioa. Pero para llegar al fondo del corazón de la muñeca rusa hay que retirar una a una todas las capas que lo cubren. Un corazón dentro de otro; y dentro de ese, otro, y así sucesivamente. Y en el último, el más pequeño de todos, una herida que no deja de sangrar.

PUBLICIDAD

BUSCADOR
PUBLICIDAD