I know we are not in 1964/but sometimes I pretend so. Toda una declaración de principios arranca In The Raw. Podría ser el 64, el 73 o el 88 porque el disco de Sugar Mountain está lleno de rock’n’roll anacrónico y atemporal.
Cerremos los ojos y dejemos sonar el disco. Faces, Rolling Stones, Free, Black Crowes, Georgia Satellites, Tom Petty… Todo ejecutado con precisión y alma. La única diferencia con respecto a lo que estamos acostumbrados es que Sugar Mountain no son de los Estados Unidos, ni británicos, ni tan siquiera suecos. Son de Pontevedra, pero ¿a alguien le importa cuando lo que suena es tan bueno? Este segundo disco supone un escalón más y unas cuantas brazadas internándose en el Atlántico hacia el continente americano. Los de Javier Ruano se calzan por momentos el sombrero Stetson, a fondo en Good Thing’s Gone, solamente ladeado en Queen Of The Blues y Let It Shine, mientras en el resto del disco siguen metiendo derechazos de rock’n’roll directo como el que llenaba los cortes de su primer asalto, Hand Crafted Tunes. Not Your Bussines, Foolish Game o Black Cat Woman tienen el aroma del rock del sur de los USA. Guiados por un sabio Eric “Roscoe” Ambel que les dota del sonido contundente necesario, ellos mismos se encargan de darle a cada tema ese detalle que hace distinguir a una buena canción de una del montón. You Can’t Hide es un medio tiempo que nos remite a los grupos británicos que, a mediados de los 60 no apartaban la vista del otro lado del océano. Y la tarea remata con nota alta con un guiño a Tom Petty y la preciosa Running Around.
“Peros”, también los hay. Se echa de menos un poco más de la actitud gamberra asociada al género y una sacudida de cualquier tipo de complejos. A pesar de eso, con estos dos discos han afianzado su identidad y su sonido ya puede ser claramente reconocido. Lo siguiente puede ser el despegue con ese “paso adelante” que hace que una banda se adelante al resto. De momento podemos disfrutar de un gran disco de ROCK hecho aquí, al ladito de nuestra casa.