Marylise Frecheville y Eric Boros. Apuntad por favor a vuestra lista de frikis peligrosos a estos dos sujetos. Ellos son Vialka, y si los tuviéramos que definir con una única palabra, no hay error posible, está bien clarito: RAROS.
Absorbiendo la cultura musical de los diversos lugares que han visitado en sus giras (dicen por ahí que tienen influencias musicales de países como Mali y, manda huevos, Krzgystán) y batiéndolo todo en una minipimer junto a toneladas de psicotrópicos robados en un geriátrico, estos dos elementos han parido el disco más excéntrico y frenético que he escuchado en años, una mezcla de todos los estilos musicales que uno se pueda imaginar. Pero no penséis que me refiero a una mezcla a lo largo de todo el disco, no...es que en cada uno de los temas hay giros inesperados y desquiciantes cambios de ritmo que se suceden sin dejar tiempo al respiro. Tras la escatológica “Incacapable”, sazonan la progresiva “Trop tard” con algún que otro inciso reggae. Al que hubiese aguantado hasta aquí le toca agarrarse los machos; la siguiente, “Plus vite que la musique, le monde tourne”, toca todos los palos imaginables: comienzo prog-rock, xilófonos, tropicalismo, riff de guitarra alegre y contagioso, jazz...Pero si pensábais que esto sólo lo podía superar una canción tradicional irlandesa introducida por una jota aragonesa, habéis dado en el clavo; su título es “Menestrels”. Después de esto es normal que los gruñidos de Marylise en “Opera brut” me parezcan de lo más soso, pero no tardan en poner la directa de nuevo con la agitanada “Everyone is talking (no one is listening)”, aturuxos* incluidos, y con los aires asiáticos electrificados de “Grenade”. El fin de fiesta es – y no podría ser de otra forma – apoteósico, con una detallada descripción de por qué el grupo se llama como se llama. “Gulag song” es el título de tal artefacto sonoro.
Y es que si el turbofolk (adoro esta etiqueta saqueada de su hoja promocional) de Vialka es extraño y alocado, sus letras, de alto contenido político, también son para darles de comer aparte. Las voces, sobre todo la de Marylisse, grazna en su mayoría una serie de panfletos antiglobalización que no desentonarían en un mítin comunista haciendo sonrojar al mismísimo Carrillo. No dejan títere con cabeza en su búsqueda de la utopía: el estado, los políticos, los periodistas...el progreso en general es su víctima ¡Pero por dios, si hasta las webs 2.0 son objeto de sus críticas! ¿Pero qué les ha hecho nuevaprensamusical a éstos?
Desde luego lo que no se puede negar es la valentía de una propuesta tan arriesgada y tan falta de complejos - y de futuro - en un mundo como el que habitamos, totalmente alejada de los circuitos musicales y comerciales habituales. Con todo, han publicado – por supuesto, en su propio sello – un trabajo que jamás podremos tachar de aburrido o falto de originalidad. Aunque he de confesar que en ocasiones me da un poco de miedo, la escucha no es en absoluto desagradable, aunque siempre es recomendable tener una aspirina y un vaso de agua al alcance de la mano. Una puta locura.
* Gritos al aire típicamente gallegos que expresan, por lo general, alegría.
Web de Vialka
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