Worrytrain, proyecto personal que el norteamericano Joshua Neil Gessler utiliza para ahuyentar sus demonios personales y que Own Records ha rescatado recientemente del olvido, regresan con muchas novedades. Atrás quedan los más amables ambientes electrónicos – que bandas como Eluvium o Stars of the Lid siguen exprimiendo - diseñados para su primer y homónimo trabajo publicado hace ya tres años. Fog Dance, My Moth Kingdom va mucho más lejos.
Son en total quince cortes de carácter instrumental y acústico, donde el clasicismo de los instrumentos de cuerda se ve infectado, en ocasiones violentamente atacado, por compases de experimentación ruidista dignos de haber salido de la mente enferma de Merzbow. El contraste entre ambos mundos, el de la belleza formal y el de la estruendosa exploración sonora, crea una brutal y sombría, a la vez que incómoda, atmósfera. No se trata pues de un álbum de fácil asimilación para el no iniciado. Es poseedor de una belleza asfixiante, subyugante que a muchos se le puede hacer cuesta arriba.
Podríamos decir además que Fog dance, my moth kingdom nace con vocación de banda sonora. No en vano, Joshua trabaja actualmente en varias bandas sonoras para películas independientes y en un proyecto conjunto con el polifacético artista Kurt Koons. El abanico que abarca este disco es amplio; podría servir para musicar desde un melodrama en el que una Julia Roberts de colmillos ensangrentados vampirizara a Richard Gere, hasta cualquiera de los desvaríos psicotrópicos de David Lynch. La verdad es que no es fácil de definir un trabajo como éste. La mejor manera de saber de qué va es escucharlo sin prejuicios y dejar volar la imaginación, pues nunca se sabe cuando una nueva experiencia puede abrirte los oidos y la mente.
Myspace de Worrytrain
Web de Worrytrain