Garrett Wall - Daylight, Nighttime
18 de Marzo de 2007



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Garrett Wall - Daylight, NighttimeJunk Records, 2006.


Texto: Stefan R. Johansson.

Mi perversa mente comienza a funcionar nada más exprime un disco por primera vez y busca llegar al meollo de la cuestión: ¿a cuento de qué graban estos Fulanitos un cedé? Así, mi ficha policial incluye casillas del tipo "para salir en las revistas de tendencias", "para follar", "para follar más", "para ser famoso", "para no aburrirse"... y una de ellas es "para salir en televisión", porque son cientos los grupitos de chavalitos que ansían dar con el estribillo ideal. Aquí es donde topamos con Garrett Wall, un irlandés afincado en España que no es precisamente un chavalito, pero que ya ha colado algunos de sus temas en anuncios ("Thinking out the box" para el Toyota Corolla), en una banda sonora ("Amor en defensa propia") y, así de dura es la vida, en sintonías de esa cadena de radio que pudo haber torturado tu infancia sin compasión, M-80.


Parece algo casual y resultado de que Wall sea un orfebre de ese pop suave culito de bebé, que no hace daño a nadie y que sonaría perfecto en esas tardes sabatinas en las que te dedicas a lavar el coche, los cristales de casa, o a tirarte a la bartola sin que el chillón de turno extermine las pocas neuronas que te quedan después de cinco días con un jefe/jefa dándote la brasa por cinco euros la hora. Son sus violines, el fino hilo de voz de Wall, el mullido colchón de guitarras acústicas y las buenrollistas melodías acompañadas de frecuentes coros femeninos a varias voces, los que te animan a tomártelo con calma.

Pero los 54 minutos, si no estás haciendo algo mientras lo escuchas, podrían provocarte un peligroso estado letárgico, pues Garrett es un devoto de los tiempos lentos y del romanticismo ensoñador, guardándose para el final su interpretación del "Here comes the rain again" de Eurythmics, comandada por un violín y dejándonos un disco redondo, sobre todo por su falta de aristas, y apto para todos los públicos, pero del que quizá también te olvides pronto. Paradojas de la música.

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