
Lo único bueno del paso del tiempo es la perdida de prejuicios musicales; vamos, que si a día de hoy me gusta un grupo/artista/canción que no está considerado por la masa crítica como guay, pues me la sopla. Todo esto viene a cuenta del debut discográfico del canadiense Joel Zimmermann que, bajo el alias de Deadmau5, ha creado uno de esos álbumes que jamás de los jamases pensé que me acabaría gustando. Random Album Title esta cargadito de un sonido que mezcla sin reparo minimal, house y, aquí viene lo peor, ¡trance!
Hagamos un poco de historia; en la segunda mitad de los noventa, el trance acabó siendo insoportable, machacón y populachero. Era evidente que en tu club favorito nunca lo pinchaban, además, sentir inclinación por semejante sonido acarreaba la muerte social. Sus seguidores se concentran en discotecas de villas más o menos importantes, con grandes aparcamientos de tierra y, todo hay que decirlo, unas instalaciones que ya les gustaría a muchos locales de la ciudad. Podemos considerar como gran hit del periodo, el divertido y hortera “Ecuador” del alemán Sash! Años más tarde, la aparición de figuras como Tiësto y compatriotas no contribuyeron a mejorar la consideración del género entre la gente de bien; pero sorpresa, en el 2006 un jovencito James Holden publica The Idiots Are Winning, de repente el trance ya no producía arcadas.
Ante este panorama surge Deadmau5. Su solución, tirar por el camino del medio. Su álbum huye de la megalomanía tradicional del género sin renunciar a sonar comercial. Por otra parte, no duda en incorporar desarrollos más próximos al techno y al house progresivo. Los dos primeros temas de su disco, “Sometimes Things Get, Whatever” y “Complications”, resultan ser un agradable ejemplo de minimal hormonado; a continuación “Slip” y “Some Kind Of Blue”, dejan claro que Deadmau5 no tiene el menor reparo en combinar techno, house y, por fin, el tan temido trance. Llegados hasta este punto ya no hay vuelta atrás. Los siguientes cuarenta minutos son un no parar de levantar los brazos al cielo mientras el láser verde - el trance sin láser verde es lo mismo que Kiss sin maquillaje - sobrevuela las cabezas del gentío. “Brazil” cuenta con el típico piano que te eleva hasta desaparecer y volver al cabo de un rato. “Alone With You” es un ¡Que viva la fiesta! Todo hacia arriba y progresando, nada de tonterías. Ya tenemos el láser verde y las manos en el aire, entonces ¿qué nos falta para completar el cuadro trance? Obvio, una vocalista con voz profunda y afectada. Desconozco el aspecto de la encargada de poner voz a “I Remenber”, pero me juego la vida a que cumple como mínimo alguna de estas tres características: ser rubia (natural o de bote), estar buena a lo azafata de vuelo y llevar un piercing en el labio, en su defecto, se aceptan pendientes enormes de aro. Para finalizar “Faxing Berlin” y “Not Exactly” son dos buenos ejemplos de la capacidad del canadiense para mezclar house progresivo con trance.
Deadmau5 puede que no sea el tipo más guay del planeta, no publica sus canciones bajo la etiqueta de un sello centroeuropeo, ni lo sacarán en la portada del XLR8R. Es más, puede que el tiempo lo lleve a ingresar en la liga del trance chungo, pero de momento, y a pesar de que sus temas ganarían si durasen un poco menos, sólo cabe parafrasear al pobre chaval con ortodoncia del anuncio de compresas y decir ¡Mamá, cómo no me voy a reír, este disco es una fiesshta!
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