Rough Trade, 2009
3 de Marzo de 2009
Texto: Sergio M
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Antony and the Johnsons - The Crying Light


"De lo grotesco a lo espantoso no hay más que un paso". Esto lo decía Sherlock Homes en una de sus aventuras, esforzándose en que el doctor Watson comprendiese que lo extravagante o caricaturesco y lo trágico tienden lazos de amistad a menudo. Es lo que se me viene a la cabeza tras múltiples escuchas de "The Crying Light" y observar detenidamente su portada, protagonizada por un bailarín llamado Kazuo Ohno, en la que Antony Hegarty pretende reflejar el dramatismo de sus nuevas canciones.

Como suele ocurrir con los músicos famosos, no son pocos los escribientes que intentan indagar en su personalidad a través de las composiciones. Hacer esto con Antony me provoca un sentimiento desagradable de lástima que su nuevo disco no disipa. Aunque más desagradable deberían resultarle al propio Antony todos esos textos condescendientes que, parapetados en palabras pedantes tales como "manierismo" o "plañidera", terminan llamándolo llorón empedernido, aburrido y víctima de una melancolía sin cura. Una especie de "pajarito" (esto siempre me ha sonado más a burla que a piropo) con una identidad sexual a la deriva, o algo. Pero sobre todo se repite la palabra sensibilidad una y otra vez, como si tuviésemos que asumir que sensibilidad y aburrimiento tengan que ir de la mano. ¿Por qué dicen sensible cuando quieren decir cursi?

Sea una pose o no, Antony es fan incondicional de un dramatismo que me recuerda al bíblico, ese que dice que "no te preocupes por sufrir ahora, que serás recompensado después". Para rizar el rizo, su indistinguible voz se pone en primera linea dejando para los "Johnsons" un papel secundario y uno casi no se da cuenta de su presencia. Así, como si se tratase de uno de esos espectáculos cabareteros deprimentes que tanto le gustan, el foco se centra en Antony y su piano. Lo escuchas atentamente porque pretendes hacer el esfuerzo por comprender a ese señor al que le duele la caída de una hoja en el medio del bosque. De hecho, "The Crying Light" es un homenaje a la Naturaleza ("en la Naturaleza encontraré una relación que me sostendrá porque ella es mi madre, estoy hecho de sus elementos, de sus minerales, de su aire, de su agua", ha confesado en una entrevista), que él convierte en palabras de una forma vaga e imprecisa y que no resultaría extraño que tuviesen su origen en versos escritos durante su "atormentada" adolescencia. Y además, de nuevo toma como aliados para rellenar sus textos a fantasmas, tinieblas, pesadillas y el miedo a la soledad.

Antony sigue siendo muy austero a la hora de arreglar las canciones. Por mucho que digan que Antony es inseguro, la realidad es que nada ni nadie puede quitar protagonismo a su voz y a sus siniestras letras, hasta el punto de que tanto minimalismo y tanto gorgorito pueden hacer caer en la indiferencia o en el aburrimiento. Quitando la popi "Kiss my name" y el blues "Aeon", que vienen a ser lo más intenso musicalmente, el resto del repertorio parece introducirse en una burbuja de depresión de la que es difícil salir despierto; a menos que tengas un reproductor como el AIMP2, que permite acelerar el tempo de las canciones. Este sencillo y sacrílego experimento hace que "One Dove" parezca propia de unos Talk Talk que han cambiado en un rastrillo sus instrumentos por un piano. O puede que te estremezcas de emoción pensando que en "Dust and Water" se va a arrancar con aquel mítico "Day-O (Banana Boat)" de Harry Belafonte, algo que desgraciadamente no ocurre y se queda en un amago de quejidos tiroleses protagonizados por un Loquendo con el pitch a tope. Del resto, probablemente "Another World" tenga algo de conmovedor si antes no tuvieses que pagar el peaje de irritantes coplas emo como "Epilepsy is Dancing"; salvo que seas fan o emo.


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COMENTARIOS
5 comentarios

Antony en USA es como el Falete patrio??? ¬¬

a mi juicio dá bastante penita...

si cantase en castellano y fuera de Alcorcón otro gallo cantaria...

Saludos!

Siento discrepar, pero a mi me parece un disco cojonudo.

Sí, es el Falete... y Bosé el Dylan.
Cuánta gilipollez...

Estoy de acuerdo con el Sr Blas, a mi me parece un discazo.

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