
Texto: Luvchenko, de cierraelmaletero.
Me disponía a hacer la crítica de otro álbum hasta que se me cruzó Love Comes Close en el camino... y dile tú que no, que no lo comentas porque tienes otro disco antes. No señor, las cosas hay que hacerlas bien.
Tras su horrorosa portada viene, agazapada y de incógnito, media hora de gloriosos sintetizadores pop y ritmos que recuerdan ahora a New Order, ahora a OMD; primero un poquito a Depeche Mode y luego un poquito The Juan Mclean (y esto viene a cuento de que la intro de The Laurels of Erotomania es prima hermana de la intro de The Simple Life). Y ya de paso, por el camino, hasta cae alguna canción con de ambiente lúgubre, un poco de noise suavecito y unas líneas de bajo mortales de necesidad.
Una Epifanía de canciones tan pegajosas que cuando suenan se te van los pies, y cuando no suenan, sabes que deberían estar haciéndolo. Si en la recta final no estuviera Hello Rats para bajar el ritmo, incrustada entre The Trees Grew... y Youth and Lust, la dupla de killers del álbum, estaríamos hablando de una sobredosis de clase. Demasiado talento en muy poco tiempo y todo eso.
En nueve canciones se contabilizan, tocando distintos palos de la electrónica y sin despeinarse, cinco o incluso seis temazos, temazos de esos que no piden permiso para instalarse en casa y no largarse por tiempo indefinido.
Ojalá todas las visitas fueran del mismo calibre. Ojalá todos los días tuviéramos esta fiesta en casa.
Es un gran disco.
¡Ten paciencia! El comentario tarda un ratito en publicarse. Gracias.