
Dos discos fabriqué en France para sobrellevar del mejor modo posible el verano de la madre de todas las crisis económicas; bueno, hasta que aparezca la próxima. A no ser que se quiera iniciar un debate sobra la capacidad de Francia para exportar su música, el hecho de que ambas bandas sufraguen sus impuestos al mismo gobierno no deja de ser algo anecdótico. Lo realmente interesante de Tahití 80 y Phoenix es disfrutar de sus últimos trabajos.
El salto a la fama de Tahití 80 se produce en el 2002 gracias al estupendo Wallpaper For The Soul. Su soleada frescura lo convirtió en todo un clásico instantáneo, canciones como “1000 Times”, “Soul Deep” o “Separate Ways” resultan difíciles de olvidar. Su continuación no se hizo esperar y tres años más tarde publicarían Fosbury. A pesar de ser un buen disco, la sombra de su predecesor todavía seguía muy presente. El retorno a la actualidad de estos felices normandos se titula Activity Center. Publicado a finales del año pasado, demuestra que el paso del tiempo no les ha hecho perder ni una pizca de su infalible capacidad para crear canciones atemporales. Activity Center es una golosina de pop-soul capaz de alegrarte el día. Sus canciones son contagiosas y sugerentes, a pesar de su aparente simplicidad nunca dejan de sorprenderte, siempre hay un giro vocal delicado, una melodía cuidada para silbar y gracias a los continuos cambios de ritmo, se evita que Activity Center resulte monótono o aburrido. De la vitalidad romántica de "24x7 Boy", "All Around" o "Come Around" se pasa la melancolía de aires sixties de "Unpredictible" y "Tune In". Un disco para el deleite de los oídos.
En el caso de Phoenix, el disco a superar o igualar es It’s Never Been Like That, tercer álbum de la banda publicado en 2006. Hasta dicha fecha Thomas Mars y sus amigos de la infancia resultaban más interesantes por sus singles que por sus discos. Para los más despistados simplemente recordar canciones como “If I Ever Feel Better" (original y remezclas), “Too Young”, "Everything Is Everything" o “Run, Run, Run”. Gracias a It’s Never Been Like That, los franceses demostraron ser algo más que una banda de singles. El secreto, limpiar el sonido de The Strokes hasta trasformarlo en un cuidado y vital soft-rock. Con la lección más que aprendida los parisinos regresan con Wolfgang Amadeus Phoenix y, a pesar de tan rimbombante título, sus canciones se mantienen frescas y directas. A excepción de las dos partes de “Love Like Sunset”, a medio camino entre M83 y Air, el disco transcurre en un suspiro e incluye alguno de los singles más redondos del año; resulta difícil escoger entre “Lisztomania” o “1901”. Pero la cosa no se queda aquí, tras la pausa de “Love Like Sunset”, la banda encadena otros cuatro temazos. Si lo que te gusta son los cambios de tempo contagiosos marca de la casa “Lasso” y “Armistice”; por lo contrario, si prefieres que te lleven de la mano poco a poco hasta el gran final “Rome” y “Countdown”.
El de Tahiti 80 no lo escuché, pero el de Phoenix es un discazo! Gana mucho con cada escuche, y me gusta que suene más sutil y sofisticado que el anterior. Tal como está el panorama ¿quién se acuerda de Daft Punk?
Vaya, tendré que escuchar otra vez el de Phoenix...
La verdad es que el It's Never Been Like That me parece un discazo, y tenía muchas espectativas en Wolgang Amadeus Phoenix. Quizás por eso no me entró a la primera.
Entrará a la segunda.
A mí el de Phoenix me sigue pareciendo un disco de singles únicamente. Aunque buenos singles, eso sí.
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