Aquellos que pensaban que tras Alegría (Drac-Virgin, 2002), un disco de pop casi perfecto (siempre hay que poner el “casi” por si acaso), los mallorquines Antònia Font ya se podían dar por satisfechos, que ya habían cumplido, estaban equivocados. Taxi (Discmedi, 2004) es (¿casi?) una obra maestra, un disco conceptual sobre astronautas, viajes estelares, androides, seres de otros lugares, sobre la idea de que hay algo más que nosotros y nuestro mundo, una temática que, por otra parte, ya solían abrazar anteriormente (recordemos por ejemplo "Asteroide núm. 15.000" o "Cibernauta Joan")
La obra se divide en cuatro partes – “Dos souvenirs de la Terra”, “Recital del robot y l’astronauta”, “Viatges i postals de la Terra” y “Gran final l’Hotel Galaxi” - más una quinta, el dvd “Acronia y col-lapse del Dr. Polanski”, una película donde la música de Antònia Font y algunos de sus escritos acompañan a unas imágenes surrealistas llenas de ironía – impagable el viaje del Dr. Polanski en la recreación de “Extraterrestres” – y que termina con el videoclip de “Vitamina sol”.
Si bien las canciones son de más largo recorrido que en discos anteriores – aquí no hay “Canta”, “Alegría” ni “Dins aquest iglú” posibles -, ahora laten, viven dentro de ti y luego te atacan y te sorprenden cuando menos te lo esperas. Su sonido toca todos los palos: sigue siendo cristalino, limpio, suena a mar y a Mediterráneo, pero más rico instrumentalmente que en otras ocasiones incorporando violines, saxo, clarinete, trompeta, etc; los textos, más extraños que nunca, nunca caen en la pesadez ni en el ridículo.
En “Vitamina sol” les sale un vals cuando quieren hacer un reggae; “Armando Rampas” nos hace ver el planeta desde arriba, mientras que “Jo, robot” bebe del jazz y de la música tradicional de algún planeta cercano. La electrónica de casiotone introduce “Extraterrestres” antes de que se convierta en uno de los temas más rock del conjunto, para saludar a los nuevos amigos que nos reciben en su planeta (“...som els vostres amics de la Terra, un planeta de pols i de merda...”), amigos a los que tenemos que explicar cómo nos divertimos en la Tierra – “Loco”, “Milers d’habitants”, defínanme el concepto de música latina, por favor -; aquí los robots tienen sentimientos – “Robot” -, los astronautas cantan hip hop – “Astronauta rimador” – y la luna es un gran centro comercial lleno de hoteles y casinos. Para terminar, una respetuosa versión del “I just called to say i love you” de Steve Wonder que, aunque quizás parezca que rompa el conjunto, se ve justificada en la carta final del libreto.
Antònia Font son actualmente el grupo de pop más en forma del país y ahora nos dejan una obra completa, inolvidable y casi inabarcable que incluye varias disciplinas y que traspasa las barreras idiomáticas para llegar a las entrañas. Música, poesía, video y diseño conviven en un precioso digipack – ¡por fin un gran diseño y ni sombra de Aramburu!; un diez para los responsables, Miquel Àngel Sancho y Carles Llul - y en la que, por una vez y sin que sirva de precedente, recomiendo gastarse los euros en conseguir el original para disfrutarlo en toda su amplitud.
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