Recuerdo la primera vez que escuché hablar de Bcore. Fue con unos flyers que llegaron a mis manos, no sé si por correo o los recogí en algún festival, y que todavía poseo como recuerdo pegados en las hojas de la carpeta clasificadora que utilizaba para ir a la universidad. Debía ser allá por 1996 y yo no tenía ni idea que el sello llevaba ya seis años funcionando. Ya llovió. El caso es que me llamó la atención el diseño de aquellos cartoncitos (de Oränge, Aina, Supersonics...) más que los grupos de su catálogo - a los que por otro lado no conocía si exceptuamos a Corn Flakes –, por los que no me interesé hasta hace más bien poco para mi desgracia. Lo que me perdía no era moco de pavo y algunos de los grupos de su catálogo se encuentran hoy día entre mis preferidos.
Esta pequeña, sensiblera introducción viene a cuento de la publicación de Bcore 15th Anniversary 1990-2005, sampler que recoje algunos de los temas más significativos principalmente de sus últimos lanzamientos. Junto a las que fueron novedades de esta temporada (Delorean, It’s not not, Nisei, Les Philippes, Nueva Vulcano, Zeidun) se sitúan las bandas ya consagradas y viejos conocidos (Madee, The Unfinished Sympathy, Standstill, No More Lies, Tokyo Sex Destruction, Maple, Half Foot Outside, Happy Meals, G.A.S. Drummers), dejando un pequeño hueco a la nostalgia con el que fue el grupo más significativo de Bcore durante los últimos diez años. No es otro que Aina y su imprescindible “Lutton can’t wait”. Para rematar la jugada un simpático hidden track que aun no consigo situar.
Febrero de 2005: Bcore lleva ya la friolera de quince años de actividad y ciento veinte referencias, siendo los responsables de la introducción y dignificación de gran parte del rock, hardcore y punk nacional dentro de nuestra “escena” independiente y ahora hacen cuentas mediante un perfecto resumen de lo que es hoy en día este magnífico sello catalán y, aunque innecesario para los incondicionales de estas bandas, es la forma más sencilla de acercarse a su catálogo para aquellos que todavía no lo conocen. Que sean al menos otros quince años más.