
Primero fue "Solar" y ahora son las "10.000 Metrópolis" de Dorian desde Cataluña.
Después de haberlos visto en directo no hubiese podido asegurar que se tratase de un grupo electrónico, pero para ser sinceros aquel escenario en el hall de un pabellón donde cada nota era adulterada, tampoco es para tenerlo muy en cuenta. Después de no escuchar su anterior trabajo titulado "Solar", llega a mis manos "10.000 Metrópolis". Se trata de un disco que seguro que calificarán de electropop (a mi eso de meter los discos en sacos me cuesta bastante) y que toca bastantes palos, aunque todos del mismo material. Estos chicos cantan en español y en francés (una de las canciones) y tienen unas letras variadas, unas psicodélicas y otras más terrenales. Conste que no es su hit "Solar" la que más me gusta, pero no pienso decir cuál es mi preferida no vaya a ser que salga el listillo de turno ahí abajo en los comentarios.
Resulta que mientras escuchaba el disco me imaginaba a Dorian con trajes futuristas (parecidos a los de neopreno) viajando en un vehículo la hostia de extraño por autopistas vacías hacia una ciudad de inmensos rascacielos, quizá es su música la que nos impregna de cierto aire futurista-urbano (haciendo honor a su título), o quizá es el cocido del mediodía que me hace alucinar. Pero no sólo de electrónica viven, pues son frecuentes los pianos y las guitarras, pero lo que priman son las bases y los ruiditos. Y como esto es una opinión personal (no vaya a ser que alguien se ofenda), lo que menos me gusta es la forma de cantar de su solista Mark. Vamos, que no es que tenga mala voz, pero desde que alguien me dijo que le recordaba a Alaska por momentos, no puedo más que imaginarme a la pelirroja cantando sus canciones. Éstas son enriquecidas por voces femeninas, entre ellas la de Helena Miquel de Élena y Ana Rodríguez de Explosión Bikini.
Para seros sinceros, al principio el disco no me entraba, pero parece que tras 3 escuchas (que realmente no me han costado demasiado) las canciones ganan bastante. Además no son el típico grupito rallante con estribillos, algo que se agradece, aunque alguno tienen, pero supongo que en los días que corren como no pongas un estribillo te va a grabar un disco la vecina del quinto. Lo dicho, electrónica elegante española con letras "no sonrojantes" a la que habrá que dar una segunda oportunidad en directo.