No, no es que ahora nos dediquemos a las reseñas de programas de ordenador, aunque bien podríamos teniendo en cuenta las (malas) experiencias acumuladas con el paso de los años. De momento tendréis que seguir aguantando con vuestros Windows o lo que diablos tengáis.
FMM vienen de Mieres y se presentan en sociedad de una forma particular. Su denominación no es sino la simplificación de Fantástico Mundo de Mierda. El digipack que contiene el disco, sobre fondo totalmente negro, presenta una criatura humana de cuyos laterales salen las letras FMM a modo de alas. Además, teniendo en cuenta que el compositor de prácticamente todas las canciones es Fredi García y éste formó parte de E333, grupo de punk de los 90, la sorpresa es mayúscula al comenzar a escuchar "Our Own Way". No tengo claro si es que este "New Software" hace alusión a un formateado personal o del pop-rock nacional, pero la verdad es que la primera impresión desconcierta.
El resto del grupo lo integran Pepe Acebal, batería y miembro de Big Trip, Iván González, bajo y coros y que ha tocado en E330, La Ruta o Deluxe y Xel Pereda, que además de encargarse de la producción, mezcla y masterización ha cantado, tocado la guitarra, el banjo y el MS2000. Lo conoceréis probablemente por haber trabajado con Nacho Vegas & Las Esferas Invisibles, siendo además un vínculo que los une al sello que edita "New Software", Llôria Discos, el cual formó con Montse Álvarez (que hasta hace unos meses era miembro de Nosoträsh) en 2003.
Tras lo que comentábamos anteriormente sobre la presentación, uno se espera un disco de escucha agreste y nada más lejos de la realidad, FMM se presentan como arquitectos en solares del glam (como bien me comentaba un compañero de redacción, David Bowie asoma en lugares como "Inside of me" y "Own Our Way") y de la psicodelia (o si no, escuchen "The Vision" o "I'm Alive"), utilizando como materiales la cálida voz de Fredi García, guitarras acústicas disueltas en eléctricas sucias (atención al crescendo de la mencionada "Own Our Way"), riffs contagiosos y alegres ("What If", uno de sus potenciales "éxitos"), algo de misterio ("Jonestown"), dulzura pop arropada por cuerdas ("My Girl on the Phone" con sus Violonchellos, Violines, Trompa...), o dulzura sin complicaciones ("Sixty Miles") y algún que otro coro femenino como el de Silvia Huerga en "From Elvis to V.U., donde parecen contenerse un poco, algo que no hacen en la canción homónima que cierra el disco, en la que exorcizan la electricidad que pudiesen contener sus guitarras mientras resuenan cánticos: "New Software, New Software, New Software is what i need", cerrando así su primer álbum, agradable y digno, mucho más no se puede pedir.