Los chicos de Holywild están a la que cae y no dudan en criticar al crítico, algo no del todo malo pero que podría llevarnos a pensar que no aceptan las críticas o las comparaciones en este subjetivo mundo de la música.
Que me aspen si no pensé en Nirvana o Pixies cuando comencé a escuchar este su primer disco, sobre todo a los primeros, con voces que suenan con aquel regusto de desencanto que dejaba la de Kurt Cobain. El trío barcelonés recurre a la distorsión y al sonido del rock alternativo americano de los noventa, con guitarras puntiagudas y pesadas y estribillos y, tal como admiten en su propia web, "decir que hacemos Rock Alternativo hoy en dia no tiene sentido porque cualquier cosa puede ser una alternativa, decir que hacemos Grunge es aún más idiota porque solo hubo un grupo de grunge y se llamó Nirvana. Aún así me temo que entre estos términos es como se nos podría definir".
Como ya queda todo dicho, sólo comentar que Holywild se formó tras la desaparición de Karma Police y es la primera referencia de un nuevo sello, Mulberry Records, al que deseamos lo mejor.