Dice su hoja promocional que con este su segundo disco esta banda se mueve “hacia terrenos más consistentes, más elaborados, más experimentación y menos exaltación, más misterio y menos pachanga”. Es para echarse a temblar cuando se habla de la madurez del segundo disco, que si antes era de broma y ahora hemos hecho un disco adulto, serio y bla bla bla. El resultado suele ser un ladrillo que no se digiere ni con toneladas de bicarbonato. De todas formas este No time for jokes (Bcore, 05) no sale del todo mal parado de este proceso de maduración, en el que It’s not not quieren dejar de ser “el grupo paralelo de...” – recordemos, en sus filas milita gente de Standstill o Tokyo Sex Destruction – y empezar a ser tratados como un ente independiente.
La verdad es que yo no he tenido la oportunidad de escuchar su trabajo de debut Giving Everything (Bcore, 04) más allá de un videoclip que se coló en mi pantalla un par de veces, pero sí puedo decir que me quedo con la parte más lúdica y festiva de estos catalanes; me quedo con las palmas, coros o el ritmo destrozapelvis de “Sailing the night”, con el pop de estribillo contagioso de “The midnight jewel” – la única sin los berridos de su particular vocalista -, con la locura punk que es “Squashed bottoms, very busy”, con la cencerrada trotona de “Say more! say more!” y por supuesto con esa mezcla de ritmo de galera y teclados marcianos que es “He has no face”.
También hay cosas aprovechables en los temas menos accesibles y así entre breves temas para dar continuidad, introducción a capella, densidad, caos y arrebatos ruidistas variados se divisa la preciosidad hipnótica en “Wrapped in thoughts”, casi cinco minutos de pop narcótico, minimalista y repetitivo que nos obliga a mantener la atención aunque no queramos; una joya oculta que me gustaría que finiquitara un disco que a pesar de no ir más allá de los cuarenta minutos se hace pelín largo, pero que con la disposición adecuada (no me refiero a las drogas) puede ser perfectamente disfrutable.