Hace menos de un año que editaron su primer trabajo discográfico, el EP Aventuras dentro de Cajas" y llega ya a nuestras manos el primer álbum de Nadadora, grabado también en el estudio de Friol (Lugo) con Arturo Vaquero (Humanoid), que remite un título muy sugerente pero que se opone a la estación en que ha sido publicado, al igual que el halo melancólico y nostálgico que rodea a las letras.
El disco es continuista con lo escuchado hasta ahora y profundiza en un universo nebuloso donde los sentimientos se expresan cristalinos, desde la languidez de "Su primer contacto con el aire", "Viaje al fin de la noche" y "El Refugio" (con la bella presencia del sonido steel guitar) aproximándose de nuevo a la galaxia Mojave 3 (incluso la forma de cantar de Gonzalo se aproxima a la de Neil Halstead) con pinceladas tiernas, hasta el tirón de temas eléctricos como "Fugaz", casi siempre con unos ritmos de batería a los que se les ha dado un gran y merecido protagonismo, como en "Incendio #3" y "20000 veces", pasando por la suavidad que recuerda a temas de sus maquetas en "Días como nubes". Sara y Gonzalo se reparten las canciones y mantienen los bellos juegos de voces que caracterizaban al EP.
Rebasada la mitad del álbum llegan algunos de los temas que me han gustado más, como la despedida escenificada en "Alguna forma habrá" con un estribillo a dos voces que rebosa fuerza y emotividad, dando paso luego a la íntima composición en gallego "O noso espazo", una lengua perfecta para expresar esa nostalgia que flota alrededor de Nadadora. La nocturnidad de "Antes de saberlo" la convierte en otra de esas canciones que parece tener una personalidad más acentuada, siendo de las más destacadas en el directo de la banda.
Poco a poco y con buena letra Nadadora se hacen un hueco en el pop independiente y muestra de ello es la cantidad de saqueos de sus maquetas que he sufrido en el Soulseek. A fin de cuentas, en un verano tan caluroso no va a venir tan mal esa brisa fresca y húmeda que brota al abrir el digipack que contiene este Cd.