Dos son los detalles que llaman la atención a primera vista en el primer álbum de los albaceteños Swann: el diseño de la portada, perteneciente a la obra "Pájaro equivocado" de Pepe Enguidanos, y el título del mismo, "Llamados al olvido", que no invita precisamente al optimismo, pero sí parece guardar coherencia con lo que nos encontramos en el interior.
Si los discos tuviesen (si es que no la tienen) alma, la de "Llamados al olvido" sería reflexiva y desengañada, en la que las conclusiones que extrae de las experiencias de la vida tienden a ser grises y amargas, sin demasiada confianza en el futuro y poca añoranza del pasado, purificándose a través de la rabia de las canciones y recurrentes ciudades sucias ("Llamados al olvido") o perdidas ("Residuos").
Tomando un poco de distintos estilos, Swann son capaces de girar desde el pop agradable y ligeramente romántico ("Irreal nº 0" y "Al otro lado", ésta última me trae por momentos a la cabeza a los primeros Maga) hacia ritmos más descarnados, como "Residuos" o "Labios turbios", que cierran el disco y "Diálogo de Muertos" cuya letra refleja ese tono rojo oscuro que inunda el disco: "maldito diálogo de muertos que se funden con pedazos de tu piel, maldito diálogo de muertos y las horas de ausencia, hambre y sed", sin olvidarse de la contundente épica de "Pájaros sin cielo".
Además, detrás de los mandos se colocó su paisano Joaquín Pascual de Mercromina, que también se encargó de Hammond y "sintes", lo cual es una señal de la seriedad de este trabajo y que sirve también para que algunos los emparenten musicalmente con los extintos Surfin' Bichos. Mas Swann no son un grupo novato pues han grabado un buen número de maquetas y han conseguido éxitos en distintos concursos musicales pero "Llamados al olvido" se lo guisaron y comieron ellos solos, lo cual es un mérito añadido que confirma que querer es poder, a pesar de sus versos grises y sus rabiosos guitarrazos desesperados.