Regresa el cuarteto de los "Sinclair" de Vilanova, Tokyo Sex Destruction: RR "Sinclair", RJ "Sinclair", JMC "Sinclair" y RJ "Sinclair", con su tercer trabajo, "Black Noise is the New Sound", publicado bajo el sello B-Core Disc, grabándolo y mezclándolo Santi García en Sant Feliú de Grixols. Sus dos primeros discos, "Le Red Soul Comunnitte (10 points program)" y "The Big Red Box for the Syndicate of Emotions" despertaron el interés por estos catalanes en distintos lugares del mundo tan dispares como Estados Unidos, Alemania o Japón.
Con "Black Noise is the New Sound" Tokyo Sex Destruction, sin abandonar su discurso explosivo de guitarras y "rock'n'roll" mezclado con soul, crean algunas composiciones que divergen de lo que habíamos escuchado anteriormente, añadiendo nuevos elementos pero conservando su sonido fresco y directo. Además se mantienen en sus trece y nos ofrecen un disco de menos de media hora de duración, pero uno se pregunta para qué tiene que durar más si puedes repetirlo una y otra vez.
"Black Cold Heart" es un ejemplo del nuevo uso que dan a las guitarras, dejando un rato aparcada su cara más salvaje, meciéndose en tiempos más pausados, más cercanos a ese "black sound" que manifiestamente adoran. O también "Birds on the Velvet Roof", lo más pop que he escuchado de Tokyo Sex Destruction. Los aires retro y psicodélicos de la instrumental "Soul party N.2" están enriquecidos por percusiones y teclados, pero en "Confuse Me" juguetean un rato con sonidos electrónicos, pero vamos, que tampoco es que suenen a Kraftwerk precisamente.
Eso sí, no por hacer punto y aparte para destacar las novedades que aporta "Black Noise is the New Sond" quiero menospreciar su lado más rock'n'roll garajero, pues siguen siendo unos rockeros de pro, aun con las citadas novedades, y lo demuestran en "Pills to Wait for the Summer" o en la desgarradora "Two Years to Go". Si no se me moviesen las pies al escuchar los contagiosos riffs de "Rainy-Day Light" o "New Magazines" comenzaría a preocuparme.
Cierto es que ya no se escuchan tanto aquellos "yeah yeah yeah" ni los apasionados manifiestos de espíritu "MC5" que aparecían en "Le Red Soul Comunnitte", pero no por ello han perdido carga "social" las letras de estos chicos que, según han declarado en distintas entrevistas, no buscan cambiar opiniones sino simplemente manifestarse, aunque parecen haber abandonado su vieja costumbre de repartir manifiestos antes de los conciertos.
Tras más de trescientos conciertos en dos años y haber girado (y seguir girando) por todo el mundo, Tokyo Sex Destruction parecen haberse ganado el respeto de la crítica. Por mi parte tan sólo deseo poder escuchar en directo a estos chicos pues, por lo que he podido leer, sus actuaciones son de las que no dejan a nadie impasible.
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