En 2001, aprovechando coyuntura familiar, Andew Whiteman pasó dos meses en Barrio Santo Suárez de la Habana, aprendiendo a tocar la guitarra cubana -tres-, y empapándose de esencias latinas. Tres años después desde Toronto, llega Folklorick Feel, con canciones de estructura y alma muy diversa, todas con percusiones creativas. Intensidades secuenciadas que van perdiendo su efecto. Una misma fórmula bajo diferentes lenguajes, no es suficiente para sorprender ni, sobre todo, emocionar. Sin embargo, son claramente correctos y sabios. Quizá falta arranque. A lo mejor no pretendía tenerlo.
Inicia con un instrumental de 7´, donde las guitarras se levantan y las percusiones acompañan genialmente. Cuando enmudecen, sólo entonces escuchamos la primera voz: Everything´s in place. It´s on. Todo esta en marcha. Está listo. Pasan 12 minutos, y es mucho. Ligeros balanceos de cabeza. Energy of death. You don´t understand... No entiendes nada. Song of Lorca, homenaje al poeta. Animal Fat, coros, guitarra, ritmo lento, muy leeento. Ya va media hora, y suenan retales zappianos: Dark is what i want. Esto me suena. Menudo sueño. Gracias a Gleaning me despierto, un jugueteo con beats electrónicos, ruiditos varios. A partir de aquí, en la siguiente escucha se convierte casi en su totalidad en un hilo musical.