Han sido muchos los que se han alegrado con la publicación de tercer álbum de Doves, "Some Cities", que no aporta novedades en la música que hasta ahora nos habían ofrecido, sino que continúa en su línea, la marcada por sus antecesores "Lost Souls" y "The Last Broadcast", dándole a sus canciones pop una dimensión atmosférica, cargándolas de personalidad y emoción.
Los de Manchester han facturado así canciones como "Black and White Town", "One of these days" o "Almost Forgot Myself", con una cadencia que nos recuerdan a "Pounding" de su disco precedente, dejando claro que no les afectan demasiado las propuestas que triunfan actualmente en su país (y el mundo, léase Keane). Afortunadamente (bajo mi punto de vista) tampoco la apología de "mechero en alza" de Coldplay parece haber hecho mella en Doves, aunque "Snowden" sería una digna composición de sus compatriotas, hasta que la rompen (en el buen sentido) con suciedad de guitarras distorsionadas.
Y es que cuando Doves se lo toman con calma, lo hacen con dignidad, como en "The Storm" y, sobre todo, "Shadows of Salford", aportando uno de esos temas hipnóticos que suelen sembrar en pequeñas parcelas de sus discos, o la misteriosa "Someday", en la que recuperan la guitarra acústica y se la llevan a ¿una iglesia? Para muchos esto sería un estribillo desperdiciado, pero afortunadamente para Doves es justo lo contrario.
El punto negro es "Walk in Fire". ¿Se trata de una mala canción? ¡En absoluto! Se trata de un soberano auto-plagio de una de sus canciones más famosas, "There goes the Fear" de "The Last Broadcast". Como dicha acción no está penada no seré yo quien lo criminalice, pero este desliz puede ser un lastre para los más quisquillosos.
Cierran el disco con "Ambition", curioso título. ¿Tienen estos chicos ambición? Afortunadamente, tras tres discos podemos decir que Doves todavía no se han vulgarizado y, aunque siguen siendo un grupo del que reniegan aquellos a los que todavía les produce alergia el pop británico, han mantenido sorprendentemente dicha dignidad ofreciendo discos que se disfrutan por mucho tiempo que pase. Y si encima puedes adquirir en distintas tiendas sus dos primeros trabajos a un precio cuasi-irrisorio en comparación con los discos de otros grupos arriba mencionados, razón de más para que sigan siendo el presunto hermano-pobre de la música británica.