La puerta se abre y un joven con gesto circunspecto hace acto de presencia en la pulcra y soleada estancia. Sin levantar la mirada de las baldosas blancas se sienta delante de una amplia mesa de roble tras la cual una voz grave y cálida le pregunta:
- ¿Qué te trae por aquí, hijo?
- Padre, usted sabe que no soy hombre de muchas palabras y tampoco suelo pedirle favores, salvo cuando me pica la curiosidad de saber cómo va la liga inglesa. Pero es que...
- Comprendo, comprendo - asintió antes de emitir una risotada gutural - ¿qué te hace pensar que quieres saber cómo están las cosas ahí abajo?
- Pues... - dudó y lo miró, pícaro y divertido - hace ya veinticinco años que dejé todo aquello y me gustaría saber cómo está el cotarro.
- ¿Musical? - interrumpió la voz, que prosiguió con tono paternal - Hijo, ese tipo de preguntas no traen más que disgustos, ya hace tiempo que dejamos de invertir en ese negocio.
- ¿Pero alguien se acuerda de mí?
- Deberías saber que los suicidas siempre despertáis un interés mayor, aunque nosotros intentemos evitarlo - tras ello emitió un largo suspiro y continuó - Sí, se acuerdan de tí, aunque no creas que manejan tu recuerdo como quizá a tí te gustase.
- ¿Se refiere a que hablan mal de mí? - preguntó un poco extrañado.
- Hay unos cuantos tipos empeñados en resucitarte amigo mío, pero sólo esa parte que les permita llenar el bolsillo antes de que sea demasiado tarde - informó con resignación - Unos tal Interpol causan furor y ahora les han salido al paso unos jóvenes que hacen lo mismo que ellos, responden al nombre de Editors.
- Mal me lo está pintando... ¿Entonces no perduró nada aprovechable?
- Hijo tutéame que no soy tan viejo. No seasimpaciente. Hasta vas a protagonizar una película, y has salido en alguna otra, pero esta gente del siglo 21 echa de menos los 80 igual que Don Pimpón a Espinete.
- ¿Quiénes? ¿Tan malos son esos grupos? - arqueó las cejas y posó las manos sobre las piernas.
- Además de un poco de originalidad y riesgo, querido Ian, les falta valor para ir más allá, aunque debo decirte que por mucho que lo intentan no logran llegar a tu nivel, les falta credibilidad, aunque para pasar el rato entretienen, para qué negarlo - y se rió de nuevo la grave voz.
- ¿Y Peter, Bernard...? ¿Qué ha sido de ellos? ¿No han continuado el trabajo?
- ¿Los tomas por unos tarados? Les ha ido bien, deberían estarte agradecidos. Son como esos tipos que ganan algo de dinero, se compran unos cuantos apartamentos y viven de los alquileres. Aunque habría que verte a tí ahí abajo, pocos tienen más de tres discos dignos, luego se dedican a esto como podrían dedicarse al punto de cruz.
- Me alegro de que les vaya bien, bueno, mejor no seguiré preguntando porque no quiero quedarme sin tema de conversación cuando vengan.
- Descuida - hizo una pausa y continuó resignado - tardaremos en escuchar a Joy Division al completo por estos lares, así que van a tener mucho que contarte - en ese momento un pitido sonó bajo las palabras de la voz - Ian hijo, alguien aguarda fuera ¿deseas saber algo más? - Ian negó con la cabeza y tras cabecear en señal de agradecimiento se dirigió a la puerta. Al abrirla apareció un mozo desaliñado, pelo sucio y barba de varios días, se cruzaron pero no parecían conocerse y al verlo, la voz lo recibió con resignación - Querido Kurt, tú por aquí otra vez... ¿no te había dicho que en un par de años tendrías tu revival?
RSS Suscripción
:: :: Hemeroteca :: :: Aviso Legal :: :: Agenda antigua :: :: Enlaces :: :: Contacto :: :: Staff