No es que la aproximación a un frente sea correcta mediante fórmulas rebajadas, premezcladas y víctima de post-procesos varios provocando en creadores y adeptos un estado de falso y abrumada inspiración. Siendo consciente de la peligrosa situación, me atrevo a echar de un plumazo discos que llegan -de casa una vez más, ¡los voy a desterrar a todos!- y atrapan nuestra atención más de una escucha.
Poco dispuesta a defender el folk a ultranza, sí lo estoy de mostrar un grato ejemplo de experimentación que hace que determinados personajes nacionales -también los habrá de fuera, pero a esos les conozco menos, qué le vamos a hacer- queden a un nivel subterráneo, golpeando su All Star derecha para mantener un implacable, monótono y soporífero ritmo en un concierto. Acabando con rapapolvos internos, me congratula comprobar que gente como Sam Bean, figura principal de Iron & Wine, tiene un hueco en la distribución nacional, esta vez a cargo de Houston Party Records. Estoy convencida de que tendrán que sacar otros pestiños más rentables para que podamos disfrutar -y alguna vez, llegar a conocer- proyectos como éste.
Son americanos, y pertenecen a los del otro lado, que no sólo no tienen nada que ver con gafipastas y modas vomitivas que inundan nuestras calles, sino que no son de discoteca, ni de sala, ni siquiera de garito. Navegan entre un country lacónico y arrastrado, teñido de rugidos guitarreros y algún que otro golpecito bien atinado, que me obliga a recomendarlo al final del día. Por si algún egocéntrico, cambia de actividad rutinaria, es decir, leerse a sí mísmo, y decide prestar atención este pequeño índice de conceptos musicales, enumeraré como breve extracto las técnicas de combinación, superposición y yuxtaposición de ritmos, instrumentos y voces, de una forma compleja y elaborada, cuyo resultado, además de apariencia sencilla, lo cual es un enorme mérito, se torna agradable.
Para los que son poetas, los que pretenden serlo y los que están seguros de serlos, desde el título, Mujer rey, y letras como Freedom hangs like heaven, son un ejercicio curioso dejando fuera posibles apelaciones de incapacidad de comprensión, ya que se les entiende mejor que en una cinta de That´s english. Sería una redundancia elevar a los que caminan en el reino de los iluminados. Practiquen.
Iron & Wine
Houston Party Records