Mucho se viene hablando de este proyecto conjunto entre la escocesa y el americano. Parece que los dos artistas provienen de mundos muy diferentes pero Mark Lanegan nos tiene acostumbrados a los giros constantes y una apertura de miras inmensa. Poco o nada tienen que ver sus discos con los Screaming Trees o Queens Of The Stone Age con sus proyectos en solitario, más intimistas y próximos al folk o al country. Parece que fue el de Seattle el que se declaró fan de la música de Belle & Sebastian en una visita que Isobel Campbell hizo a su camerino tras un concierto en su país y el que le propuso una posible colaboración. Campbell vio claro el tipo de canciones que le podrían sentar bien a la voz de Lanegan y le fue enviando canciones a EE. UU. para que el de Seattle grabara por encima de los pasajes instrumentales que ella grababa al otro lado del océano. Para rematar el disco los dos se unieron y realizaron una última sesión (la única conjunta) donde Lanegan aportó alguna composición o idea. De ahí sale la excelente Revolver o la instrumental It´s Hard To Kill A Bad Thing, por ejemplo.
Una vez en nuestras manos podemos decir que el disco no va a crear deserciones de fans en ninguno de los dos bandos, pero tampoco va a ser recordado como lo mejor de sus producciones. Posiblemente se aprecia esta separación entre ambos demasiado pero, dejando la puerta abierta a nuevas colaboraciones, no podemos dejar de desearlas. Si se lo tomasen en serio podríamos tener a los Lee Hazlewood y Nancy Sinatra del siglo XXI.
Como single han elegido un tema de Hank Williams que Lanegan canta con su acostumbrada voz rota y que se sustenta sobre un colchón de clara inspiración Tomwaitsiana. Nada tiene que ver con el resto del álbum, que en general visita paisajes folk reposados con un cierto sabor de pop clásico del que practicaban gente como los Walker Brothers, Dusty Springfield o (ya lo mencionamos antes) Lee Hazlewood. Resulta extraño escuchar a Mark entonando una melodía tan alegre como la de Honey Child What Can I Do? con esa toque orquestal de fondo, pero acompañado por la voz de Isobel Campbell no resulta tan artificial. Por otro lado, tampoco parece (Do You Wanna) Come Walk With Me? el tipo de melodías que encajan en la voz de la escocesa, pero se muestra notable en los coros. Semeja que la voz de Lanegan domina el album. Por potencia y por carisma. E Isobel Campbell se queda con un par de números para ella como Black Mountain (similar a Scarborough Fair) o Saturday´s Gone, porque, al fin y al cabo, el disco es suyo. Curioso y notable.
David Watts
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