Hay discos que nacen con la vocación de clásicos y artistas que son clásicos desde que nacen y por encima de lo que hacen. Conrad Lambert, algo más conocido como Merz, y su segundo trabajo, "Loveheart", juegan en esas ligas.
Se vuelve a presentar con "Postcard From A Dark Star" desde donde con una dicción tranquila escribe acompañado de piano lo que parece la historia de sus muchos años de silencio - desde su debut "Merz" (Epic/Sony.1999) y su fracaso comercial/multinacional no sabíamos de él -.
Con el aire juguetón, algo brasileño, de "Dangerous Heady Love Scheme" divierte hasta al más cínico, y su aparente buen ánimo ejerce de contrapunto a la conmovedora "Verily" y la balada folk "My Name Is Sad And At Sea", un tema de mimbres atemporales.
Las montañas rusas emocionales de Merz, como la vida de cualquier persona hipersensible, se trasladan a la estructura del disco con alta fidelidad: Siempre llueve en "Loveheart" aunque esa lluvia es a veces tropical o refrescante, y ayuda a cultivar sonidos mágicos como en la canción que titula el CD o en "Warm Cigarrette Room".
Merz es, sin duda, un ejemplo de cómo hacer música pop, filtrando influencias, trascendiendo estilos (aquí hay hasta una pizca de reggae en esa manera de cantar "Mentor") y creando música en perpetuo movimiento. Su espíritu errante lo convierte en escurridizo para las masas pero estimulante para cualquier oyente mínimamente interesado. Lo dicho, un clásico.
Fernando Campelo.