Si a la primera no fue, me temo que a la tercera tampoco va a ir la vencida. Quiero decir que, si con un disco lleno de singles y temas pegadizos como Life On A Chain o Strange Condition, Pete Yorn no se hizo millonario no creo que otros como For Us o Ice Age logren cambiar su situación económica. Y es que el de New Jersey sigue en su estilo a caballo entre el pop y el rock de raíces americanas en busca de la canción perfecta. Demasiado pop para los rockeros, demasiado rock para los amantes de las melodías límpidas y cristalinas, demasiado comercial para algunos snobs, tan fan de Springsteen como de The Smiths, el caso es que Yorn sigue en su posición envidiable. No sufre la presión de un superventas pero puede vivir lo suficientemente holgado como para no sufrir la presión del dinero o, más en concreto la falta de él.
Un videoclip entrañable e irónico sirve de presentación para For Us. El single perfecto, la melodía ideal y la colaboración inestimable de Dave Grohl a las baquetas. No es la única colaboración con la que ha contado. Un par de las Dixie Chicks se suman a los coros en The Man. Aportaciones certeras pero no necesarias para realzar a unas canciones precisas en las que cuesta destacar alguna. Su paleta abarca una innumerable cantidad de estilos que no rompen para nada la homogeneidad del álbum. Da igual que el sonido Manchester y Stone Roses asomen a través del riff de la animosa Policies o que la (sobre)producción de Georgie Boy disimule el toque Ray Davies de la composición o que se atreva con el Splendid Isolation de Warren Zevon cometiendo además la blasfemia de variar la letra. Lo hace todo con tanta naturalidad y frescura que nada rompe la unidad ni le resta un ápice de su identidad. Sabe cual es su lugar y hace lo que cree que debe hacer. No creo que Yorn tenga problemas para dormir por las noches (y menos sabiendo la cantidad de fans femeninas que lo observan).