Robyn Hitchcock (ex-Soft Boys y Egyptians), acompaña "Spooked" con un curioso y revelador manifiesto de cómo surgió el disco y, sobre todo, del por qué se dedica a ello: "escribir canciones es mi modo de embotellar trozos de mi vida y almacenarlos, para saborearlos en el futuro".
Esta perspectiva relajada y onanística se percibe en un Robyn Hitchcock casi palpable, "nos sentábamos todos en la ventana del estudio, cantando y tocando en directo, sin usar cascos ni nada pregrabado" y confiesa que con el espíritu de Dylan siempre presente, al que versiona con "Tryin' to get heaven before they close the door". Y aunque"Spooked" comienza muy distendido, pronto el aire viajero va subiendo de tono, aunque manteniendo siempre como base las guitarras acústicas, con acompañantes ocasionales, como un sitar en "Everybody needs love", o reduciéndolo todo casi a la voz y la melodía en "Demons & friends".
"Creep Out" es el único momento en que Hitchcock se arropa por, lo que podríamos llamar, un grupo convencional, batería incluida, dándole una oportunidad a la psicodelia británica. De aqui al final del disco nos regala otra historia en "Sometimes a blonde", sin duda uno de los mejores momentos de Spooked, bajando paulatinamente la intensidad con la suavidad de "Full Moon in my Soul" hasta llegar al surrealista pasaje de "Welcome to the Earth" dedicado a los viajeros espaciales: "marquen 3 para Condolezza y 4 para Muerte".
Robyn Hitchcock me recuerda el espíritu de algunos de los músicos que encontramos en las calles de nuestras ciudades, a la sombra de un portal y regalándonos sus canciones, naturales y espontáneas, que nos permiten también a nosotros embotellar recuerdos.