No sé quien fue el que urdió la estrategia, pero cambiar el nombre de country de toda la vida por el de Americana le ha dado un empuje universal que antes no tenía. Ahora el género (en sus multiples variables: country-rock, bluegrass, folk, folk-rock…) se ha extendido por todo el planeta. Seguramente en la India existen cuatro tipos que se ponen sus sombreros de cowboy y se calzan sus botas de espuelas e intentan imitar a Johnny Cash, Gram Parsons, Ryan Adams o (los más atrevidos) a Wilco.
Vale, en la India no lo sé, pero en Noruega sí que tenemos evidencias. En concreto tenemos el CD de Seven Doors Hotel. Un trabajo que se presenta con diez canciones de corte amable y unos comentarios de Mark Olson (ex The Jayhawks y compañero de una próxima gira) en un libreto de diseño infantil y preciosista. Alexander Lindbäck, líder, cantante y productor, opta por la línea más suave y complaciente del Americana. Canciones diseñadas para no molestar a nadie y en las que sólo su voz nasal pone la nota distintiva. Pensad en un Dylan Jr. (o sea, The Wallflowers) más áspero y os haréis una idea de por donde van los tiros.
Seven Doors Hotel arrancan con convicción. Old Hotel y Heavy Metal dejan clara su filosofía: country con melodías cercanas al pop. Siguen esa línea temas como Still In Tune o Weather Will Change mientras que Carrie Me o God & I se abrigan en un manto acústico suave que contrasta con la voz cruda de Lindbäck. Reservan para el final CYA con un riff al más puro estilo Neil Young, un estribillo inspirado y un amago instrumental que deja con ganas de más. A continuación, un tema sorpresa corto y sencillo cierra el CD.
Cada escucha aporta un matiz a un disco que entra sin problemas. No inventan nada, no serán líderes en su estilo, pero también escuchar obras maestras todo el rato puede resultar cansino y, a veces, la mente y el oído sólo necesitan algo agradable. Nadie se volverá loco con ellos pero tampoco provocarán rechazos frontales.