Si la vida real no es justa, no podemos esperar que el negocio musical lo sea. The Walkabouts llevan ya 20 años haciendo música y nunca han bajado el nivel. Puede que en alguna ocasión hayan flojeado (Trail Of Stars) pero muchas más veces han rozado la perfección (Setting The Woods On Fire, Devil´s Road, Nighttown…). Que los de Seattle tengan que ver cómo sus fans americanos tienen que recurrir a la importación para hacerse con sus discos es una injusticia. Que las revistas especializadas no pasen de una tímida reseña de sus discos es una injusticia. Y por supuesto, que no vivan tranquilamente en una mansión únicamente entregados a escribir canciones es una injusticia.
Tras los periplos en solitario de Carla Torgerson y Chris Eckman y el disco de este último acompañado por un grupo de surf croata (¿?) bajo el nombre de The Stranger, el 2005 es el año del retorno de The Walkabouts. Y lo hacen por la puerta grande, con un disco como Acetylene. Han decidido que es hora de volver a darle volumen a los amplificadores y desempolvar sus pedales de distorsión. No es que las composiciones se diferencien mucho de las de, por ejemplo, Ended Up A Stranger, pero ahora suenan más potentes. Una especie de retorno al sonido de New West Motel, madurado tras la experiencia que aportan otros 10 años más en la carretera. Y, por supuesto, no fallan.
Desde el inicio tenebroso de Fuck Your Fear con los acostumbrados susurros de Chris, subrayados en este caso por los coros de una inspiradísima Carla, hasta el final de la intensa The Last Ones hay 10 temas repartidos en 52 minutos en los que no sobra ni una nota. Todo está donde tiene que estar. Todo suena como debería sonar. Los cambios son los suficientes para que sus seguidores sigan esperando impacientemente su nuevo disco pero este les aporte algo que los anteriores no habían hecho. Sorprenden los vientos en el crescendo final de la maravillosa Whisper, el ritmo sincopado de Acetylene, la aceleración de Have You Ever Seen The Morning?, el inicio minimalista de Northsea Train y su derivación hacia un tema integramente Walkabouts, el estribillo entrecortado de Coming Up For Air, la potencia de Kalashnikov y el toque pop de Before The City Awakes. No sorprenden la calidad habitual de los temas, las melodías y armonías vocales marca de la casa y la alta capacidad emocional que son capaces de alcanzar.
Llegados a este punto no creo que a ellos les preocupe vender 5000 copias más o 5000 menos. Tienen la seguridad de hacer lo que tienen que hacer. Van a lo suyo. Nosotros tenemos la fortuna de que queden gente como ellos dando guerra. Conmoviéndonos. Puede que haya gente que no entre en su juego. Pero ellos seguirán siendo fieles a sí mismo. Que ya es suficiente.
Texto: David Watts.
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