A estas alturas ya no me sorprende (casi) nada. El mundo está muy mal, y el de la música más – ya lo dice nuestro gurú Teddy Bautista -. Sobra calidad, pero también cantidad. ¿Necesitamos un consejo de sabios para vetar lo inservible de las estanterías de las tiendas de discos y que nos permita centrarnos en lo que importa? Tal vez. Esta situación provoca una sensación de vacío en mi cerebro que ni siquiera me permite distinguir si A new commotion, a different tension, el nuevo y tercer lanzamiento de la banda de Memphis liderada por Nicholas Ray Viva L’American Death Ray Music es la gran esperanza del siglo o por el contrario es otro de esos muchísimos discos que no merecerían mayor atención.
Parece que los primeros temas hacen intentos por quedarse en mi memoria, algo realmente difícil; creedme, los ancianos no retenemos tan bien como vosotros, jovenzuelos. La anecdótica intro de juguete no es significativa. Apenas repetirán jugada en los bonus tracks. Tras ella ponen a prueba su capacidad para la creación de riffs pegadizos de esos que están tan de moda (“The new age”, “Sycophant” y sobre todo la adhesiva “New commotion"). Prueba superada.
Segunda etapa, un menos digerible mejunje de rock and roll y blues. Primero garagero ("What the girl says") y luego velvetiano ("Blue cars"), pero antes me pongo juguetón ("Push and pull"), después soy Jon Spencer ("Oh! Libertine") y por último le guiño un ojo a Sonic Youth ("Any given hour").
En realidad no se me ocurre ninguna pega que ponerle a este álbum, pero tampoco nada por lo que elevarlo por encima de otros. Lo mejor para salir de dudas, que lo escuchéis y decidáis vosotros mismos.