Si en algún momento de los últimos años dos de los grupos más emblemáticos de las décadas pasadas han protagonizado una conjunción en el cielo nocturno, probablemente haya sido en el álbum con el que debutaban Astral en 2003. Esos dos gigantes gaseosos de nuestro sistema solar colisionan en "Orchids", recreación del californiano Dave Han, una especie de científico loco, que en el estudio de grabación llevó a cabo con la ayuda de Shawn Poh y Amy Rosenoff un particular experimento de fusión entre The Cure y My Bloody Valentine.
No irás desencaminado si como ingredientes tomas los ambientes cerrados, esas paredes que chorrean humedad y el tono desesperanzado del "Disintegration" de The Cure, y lo combinas con el adecuado chorro de distorsión y feedbacks del "Loveless" de Kevin Shields; tampoco han de faltar unas pizcas de pimienta "Joy Division" y tendrás "Orchids". Así, en unos casos el resultante de la mezcla origina temas que inequívocamente nos conducen a Robert Smith (diablos, por momentos parece el propio Robert Smith), como "Barreling", "In Heaven" o "Forbidden Kiss", mientras que la dosis shoegaze se incrementa con intensidad en "Turn me Around" y "Slumber". En medio, el dream pop etéreo de "Raining Down".
Una banda sonora digna de desparramarse por el hilo musical de una estación espacial perdida en algún rincón de la galaxia.