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Publicado en 1970, tras la disolución de los Beatles, y producido por Phil Spector y George Harrison, All Things Must Pass lleva al tercer beatle a conseguir el primer número uno en las listas de un beatle en solitario.
George Harrison ya había publicado en 1968 un álbum instrumental llamado Wonderwall, dando rienda suelta al sonido electrónico que no cabía en The Beatles. Pero tras su separación en 1969, no sólo Harrison publicó su propio álbum (en realidad triple), sino que también salieron a la venta, aparte del Let It Be, Plastic Ono Band de Lennon y Wings Wild Life de The Wings (de Paul McCartney y su mujer, Linda Eastman), compitiendo en la misma época. Quien se llevó la mejor parte: All Things Must Pass.
El título del disco quizás hace referencia al fin de los Beatles, ya que fue grabado entre la primavera y verano del 70, publicándose finalmente el 27 de noviembre de ese mismo año. Phil Spector le daría ese toque potente a través del muro de sonido característico gracias a su famosa super-producción.
Entre los colaboradores que aparecen en este álbum podemos encontrar a toda una serie de amigos de George Harrison: Ringo Starr a la batería, el siempre presente Eric Clapton a la guitarra (cuando formaba parte de Derek and the Dominos), Klaus Voormann al bajo (diseñador de la portada de Revolver y colaborador de Lennon en Imagine y Lou Reed en Transformer), Billy Preston a los teclados (el quinto beatle, colaborador de los Stones desde Sticky Fingers), Peter Frampton a la guitarra, Gary Broker a los teclados (Procol Harum y ahora en el grupo del ex-Stone Bill Wyman), Bobby Keys al saxo (colaborador de los Stones desde Let It Bleed hasta la actualidad), Jim Price a la trompeta (colaboró en el Exile on Main Street de los Stones), Peter Ham y Tom Evans a las acústicas (Badfinger, Harrison produjo parcialmente su disco Straight Up), y otros como Dave Mason, Jim Gordon, Ginger Baker, Carl Badle, Pete Drake y... Phil Collins. Bob Dylan colaboró pobiendo la letra a I’d Have You Anytime y prestando su If not for you publicada ese año en su New Morning.
Las canciones, que hablan sobre temas trascendentales, el karma, la filosofía, la reencarnación, pueden considerarse como una extensión del Abbey Road, aunque algunos de sus temas fueron descartes del White Album. La introspección que marca todo el disco tiene la forma de canciones folk, blues, country, rock y, sobre todo, pop del de siempre.
George Harrison no era un guitarrista virtuoso, sin embargo, sus carencias técnicas son suplidas por su efectividad compositiva, su sencillez y la dulzura de su voz. Por lo tanto, nos vamos a encontrar con un álbum cargado de sentimientos, con reminiscencias de los Beatles y, sobre todo, recordando los temas escritos por Harrison para el grupo como Something o Here Comes The Sun.
I’d have you anytime está compuesta a medias por Dylan y Harrison como se dijo más arriba, por lo tanto, podemos decir que es una balada con una letra inmensa llevada con bastante sencillez por la voz de George.
My Sweet Lord, el primer single, es uno de los mejores plagios de la historia. Una sentencia del 76 dictaminó que el tema había sido un plagio involuntario (según George, a causa de las drogas) de He’s So Fine de las Chiffons, su hit del 63. Una de las consecuencias fue la renuncia de los derechos de autor de George Harrison. El tema es un clásico, esos acordes de acústica al principio son reconocibles para una gran mayoría de la población y, sin embargo, el tema que trata es tan sólo una conversación simple con dios.
Seguidamente podemos escuchar Wah-Wah, un rock caracterizado por ese muro de sonido de Phil Spector. Después pasamos a Isn’t it a pity, bajando el ritmo a base de piano y guitarra acústica, una balada dulce que acaba recordando al final a Hey Jude. Para fans de Coldplay (dado su parecido con The Scientist).
What is life, su segundo single, es otro tema muy conocido por su riff de guitarra, seguido del bajo y una sección de cuerda y viento que va elevando el tema hacia una gran canción pop-rock. Aquí es donde se ve la meticulosidad de Phil Spector con todos sus arreglos.
If not for you, esa balada de Dylan, tiene como protagonistas a la voz de Harrison junto con un slide y el acompañamiento de las acústicas. Le sigue Behind the locked door, otra vez bajando el ritmo creando una atmósfera de quietud a base de una voz dulcísima y las guitarras sencillas.
Let it down se compone al principio de una sección de viento y guitarras potentes que crean grandes riffs, bajando la intensidad a medida que corre el tiempo, una de mis favoritas del disco por su originalidad. Finalmente, el primer cd (que no disco de vinilo) acaba con una balada casi intrascendente como Run of the mill, y digo casi porque su letra te puede llegar al corazón.
El segundo cd empieza con la mística Beware of darkness, mi favorita sin lugar a dudas, una balada sobre los miedos personales. Le sigue una canción acústica acompañada de una armónica dylaniana llamada Apple Scruffs (¿a quién va dedicado lo de Apple?) y otra acústica acompañada de piano: Ballad of Frankie Crisp (Let it roll).
El cambio de ritmo lo impone Awaiting on you all, con ese muro de sonido con muchísimos arreglos y bastante más movida que las anteriores, por si nos quedábamos dormidos con tanta balada. Le sigue All Things Must Pass, la que le da el nombre al disco, y que fue un descarte de los Beatles, aunque después se incluyó en el Antology (el 3). Una canción basada en unos riffs, sección de viento, piano y guitarra.
Seguimos con I dig love, una canción basada en escalas de medio tono, con lo que ello supone, en donde George nos habla del ying y el yang. La siguiente canción, Art of dying, comienza con un fabuloso riff pero va enredándose con todos los arreglos de Phil Spector. Por último, la segunda versión de Isn't it a pity, a la que le falta algo, pero aún así es un tema bastante bueno.
En la reedición del álbum por su 30 aniversario, se incluyeron temas adicionales y varias sesiones que no fueron incluidas en el álbum. Estas original sessions como se las llama en el álbum son un material soberbio, sobre todo Out of the blue, una de las mejores jam sessions que servidora ha escuchado. Entre los descartes, mencionar sobre todo I live for you, que es un tema tan bueno que no se sabe muy bien por qué se quedó fuera del álbum.
En resumen, este triple vinilo y doble cd tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es mejor que la segunda, aunque en la segunda parte podemos escuchar obras maestras como Beware of darkness. Sin embargo, All Things Must Pass es uno de los mejores discos del siglo XX, y el álbum que puso en el lugar que le correspondía a un beatle que quedó al margen del éxito del dúo compositivo Lennon-McCartney, aunque hay quien sabe apreciar las perlas que el tercer beatle dejó en el que algunos definen como el mejor grupo de la historia.