![]()
Publicado en 1982 como la última parte de su trilogía del descenso a los infiernos, junto a Seventeen Seconds y Faith, el Pornography puede que sea el disco más oscuro y angustioso de los 80, por descontado lo es de toda la discografía de The Cure.
La tristeza que estaba contenida en Seventeen Seconds y en Faith se transforma en unos pasajes desoladores y asfixiantes en Pornography. la producción minimalista de Phil Thornally, junto a las guitarras distorsionadas, acompañan a esas letras tanto íntimas como excesivas, que sólo podían estar en la mente de Robert Smith.
Tanta densidad en las canciones puede llegar a agobiar al oyente de a pie, pero sin duda este disco, que marcó el comienzo de las obras más siniestras que pop de The Cure, hay que saber escucharlo.
La singularidad de ese ambiente dan denso comienza con One Hundred Years, con esa batería y riff de guitarra impresionantes, y el odio que se puede apreciar en el sonido de la voz de Robert Smith. Ya lo primero que se nos dice es it doesn't matter if we all die (no importa si todos morimos).
A short term effect podemos considerarla un tema menor, en donde destacan las repeticiones y la angustia, algo que podemos ver en el resto del disco. The Hanging Garden quizás sea el tema más suicida del disco (el título ya avisa), al no encontrar un sentido a la vida. El ritmo casi frenético de la batería está muy conseguido, y el efecto del bajo y guitarras consigue densificar aún más la atmósfera, que se va intensificando a medida que avanzamos.
Siamese twins nos baja de nuevo al ritmo que predomina en el disco. Robert Smith marca con su lamento un canto a la desesperación y a la culpabilidad. Seguimos el camino que nos lleva a The Figurehead. Esa magnífica entrada y la letra enrevesada, densa y confusa es la respuesta natural al miedo que intenta imprimir el sonido de la guitarra pausadamente, pero infringiendo ese temor que apreciamos.
A Strange Day puede parecer una de esas canciones morbosas y macabras del Pornography, y lo es, sin embargo esa belleza de la que habla no vuelve a aparecer en todo el disco. Esa sensación de paz engaña porque, a pesar de todo, es la paz más desesperada y depresiva de todo el repertorio.
Cold, marcada por el teclado y los efectos invernales que imitan al frío también tiene como tema central el miedo, y llega a ser un tanto repetitiva de más. Y toda esa angustia, desesperación, miedo, se resume en el corte más siniestro y excesivo de todos, con ese comienzo inquietante y con ¡esas voces!
En resumen, todo el disco está marcado por esa atmósfera recargada hasta el extremo, por la voz de Robert Smith que se lamenta de vivir, reflejándolo en esas letras macabras y siniestras, quizás gracias también a los excesos con las drogas y el alcohol. Pornography, como dije al principio, no está hecho para todo el público: hay que tener una mente fuerte y paciente para poder aguantar cualquier depresión y poder saborear uno de los mejores discos de The Cure.