Sala Apolo (Barcelona) – 13.10.2006
Por Patricia Palomino y Carlos G. Cano.
Cuando aún no había digerido “Has A Good Home”, del que me enamoré gracias a canciones como The CN Tower Belongs to the Dead o This is the Dream of Win & Regine, Houston Party publica “He Poos Clouds”, segundo disco de Final Fantasy, y el buen sabor de boca pasa a ser fascinación.
¿Qué hay tras este nombre de saga de videojuegos? La respuesta es Owen Pallet, un joven canadiense formado en un conservatorio al que “por accidente”, como él mismo reconoce, le propusieron echar una mano, nada más y nada menos, que en “Funeral”, de Arcade Fire.
Después de perseguirle sin éxito por Europa este verano, logramos hablar con él un rato antes de que empezara su actuación en el Rockdelux Music Weekend. Acababa de llegar en coche desde Málaga y estaba resfriado. Lo que menos le apetecía, seguramente, era esta entrevista. Pero con cortesía canadiense, demostró que los mil matices de su música no están reñidos con la sencillez de su persona. Esto es un resumen de lo que nos dijo. Si prefieres saberlo todo, y además en versión original, clica aquí
La fantasía sirve para satirizar la vida cotidiana, así que lo que intento es hacer un esfuerzo por usarla del modo más satírico. Puedes leer la literatura anterior a Tolkien, e incluso la del mismo Tolkien, y siempre está pensada para satirizar, porque es una muy buena forma de ver la vida, ya sea creando una utopía o una entropía. Así es posible crear un mundo diferente pero al mismo tiempo similar, en el lo que no te gusta se puede cambiar.
- ¿Crees que la gente se toma tus canciones de manera demasiado intelectual?
No sé, no puedo controlar qué dicen de mi música. Pero si hablo por mí, la verdad es que tiendo a interesarme por la música intelectual, la que tiene ideas detrás.
- ¿En qué te inspiras?
Básicamente intento emular mis discos favoritos, eso es todo. Por ejemplo, para “He Poos Clouds” el disco de referencia fue “Your Blues” de Destroyer, que aquí en España lo editó Acuarela Records. Me gustó mucho y pensé que tenía que hacer algo.
- Tus letras hablan de temas muy personales... ¿No te sientes incómodo compartiendo cosas tan íntimas?
No, la verdad es que no. Supongo que soy un poco exhibicionista. De todas formas está todo pensado para satirizar. Aunque sea yo, realmente estoy cantando sobre alguien que no soy yo ¿sabes?
- Elegir un nombre para el grupo es complicado... Algunos, al cabo de un tiempo, reconocen no sentirse identificados con el suyo. ¿Te pasa lo mismo a ti, con Final Fantasy?
No, yo creo que es un nombre muy bueno. La gente me dice que es un mal nombre y que debería cambiarlo pero hay grupos con nombres pésimos... Yo no pienso hacerlo. De hecho creo que Final Fantasy es bastante adecuado para la música que intento hacer. Es el proyecto de una persona en solitario, alguien que intenta expresar ideas propias y experiencias personales, como una especia de catarsis... Simplemente intento ser algo más que un producto industrial, algo más que una fábrica de canciones con la firma “Final Fantasy”. Y además tengo elementos del videojuego, como el melodrama.
- ¿Hay alguna conexión entre tu nombre y el concepto del suicidio? Lo pregunto porque dijiste que uno de tus objetivos, a la hora de hacer “He Poos Clouds” es que a nadie se le pasara por la cabeza suicidarse...
Supongo que de alguna manera sí. La verdad es que nadie me había sugerido nunca esta idea de Final Fantasy como metáfora... Lo que me interesa conseguir con mi música, y concretamente con “He Poos Clouds”, es divertir a los suicidas potenciales. No intento hacer feliz a nadie pero sí reírme del suicidio, porque se trata de algo muy melodramático y creo que la gente lo aborda con mucho romanticismo, sobre todo en los medios. Hacen que Kurt Cobain aparezca en las portadas de las revistas durante toda mi vida... Es necesario bromear. Cuando vi la película de Gus Van Sant sobre los últimos días de Kurt Cobain, me gustó mucho porque mostraba cómo, más que un poeta, se trataba de un idiota, pensando y meditando todo el día, siempre jodido... hasta que se suicidó. Creo que ésta es la manera más exacta de narrar la experiencia a la que se expone la que gente que trabaja con enfermos mentales que se quieren suicidar.

Fue un accidente. Como lo que estoy haciendo ahora. Yo no he elegido estar aquí, en Barcelona. Hay gente que me dice qué he de hacer... Suena un poco gandul pero a mí me parece bien.
- ¿Estás cansado de que te preguntemos siempre por Arcade Fire?
No, me gustan mucho. No soy parte del grupo, sólo trabajo con ellos, pero no creo que musicalmente tengamos nada en común. Arcade Fire son geniales y a ellos también les gusta Final Fantasy, pero ambos sabemos que nuestros proyectos son muy diferentes. De todas formas, no me importa que me vinculen con ellos. Algunos me preguntan si creo que les debo mi éxito y no sé cómo contestar...
- ¿Te molesta que la gente llegue a ese tipo de conclusiones?
Si un día me despertara y viera que todo lo que he hecho en mi vida es resultado de haber colaborado con Arcade Fire, me deprimiría. Pero no creo que eso sea cierto y la verdad es que no me esfuerzo en desmentirlo.
- ¿Qué es lo que más te gustó de ir de gira con Arcade Fire? ¿Y de hacerlo en solitario, como Final Fantasy?
No creo que vuelva a irme de gira con ellos, pero estuvo bien. Lo que pasa es que, cuando estoy de gira, siempre tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo, porque no me lo paso bien. Disfruto cuando estoy en casa, hago ejercicio, como bien, quedo con mis amigos... Me gusta llevar una vida saludable y no puedo hacerlo cuando estoy de gira ¡y ya llevo dos años! Algunas cosas están bien. Conozco Barcelona, por ejemplo. Es una ciudad chula y he pasado aquí bastante tiempo. Pero si lo único que viese de Barcelona fueran estos terrados, no me impresionaría... Y esta vez no podré ver nada. Mañana me voy a Portugal.
- Pero tú tienes una relación un poco más profunda, con Barcelona. Aquí compusiste “He Poos Clouds” ¿verdad? ¿Te influyó en algo la ciudad?
No creo que me influyera mucho. Fue todo casual. La verdad es que no vine a descubrir Barcelona, sino a relajarme, ir a la playa... Es lo que me gusta de este lugar y volveré siempre.
- Una de tus letras dice: “Montreal might eat its young”. ¿Qué quieres decir exactamente?
Hay una tendencia, no sólo en Montreal, también en el resto del país, en su escena musical, que hace que a la gente le guste mucho algo y enseguida cambie de opinión. Como con la música del Reino Unido: primero la amamos y luego la odiamos... Pero lo que pasa en Canadá es increíble. Hay un grupo muy bueno, Sloan, que han tocado por el país y son fantásticos... pero ahora la gente dice que ya no importan ni una mierda, los odia porque llevan 10 años.
- ¿Qué pasará contigo, en el futuro?
Supongo que la gente me odiará dentro de poco. Tan pronto como consiga vender discos dirán que no me lo merezco... Es la mentalidad de los canadienses y no creo que cambie nunca. De hecho a mí también me pasa, me canso de las cosas muy deprisa. Pero la canción que me decías iba sobre mí mismo, pensando en que dentro de cinco años a la gente le importará una mierda lo que haga.

Siempre han habido conexiones entre la música pop, la clásica y la ópera. En los 70, con el rock progresivo. También con los Beatles y con muchas otra bandas británicas. O a finales de los 70, con el punk-rock de This Heat, Henry Cow... y en los 80. Ahora lo vemos en grupos como Destroyer, Xiu Xiu, Kevin Blacktone... No creo que hayan desaparecido nunca. La gente piensa que lo de los violines es nuevo pero te aseguro que si te pusieras a escuchar la radio una hora y contaras las canciones con violines, verías que el resultado es mitad y mitad, más o menos. ¡Hay un motón de violines por todos lados!
- A menudo se ha comparado tu música con la de Patrick Wolf, porque los dos sois compositores pop con formación clásica... ¿Qué te parece?
No creo que nuestra música se parezca pero me gusta lo que hace, así que no me importa. Y no sé qué pensará él... Nunca lo hemos hablado. Una vez le envié un disco mío y me dijo que le había gustado mucho; luego hablamos de las letras, estuvo bien. Pero no le he vuelto a mandar nada más y ha pasado mucho tiempo. Hemos perdido el contacto.
- ¿Hasta cuándo vas a estar de gira por Europa?
Hasta el 3 de noviembre, que es cuando cogeré un avión para volver a casa. Seguramente no volveré hasta dentro de un año, si no es por vacaciones. Puede que más... No hablo demasiado de esto, porque no quiero asustar a nadie, pero de hecho estoy pensando en no hacer gira hasta dentro de bastante tiempo. Seguiré grabando discos pero ir de gira es muy cansado... Hubo un momento en que lo único que quería hacer era largarme y no volver nunca más. Mucha gente no se va de gira. Además yo tengo un problema: soy adicto al trabajo, y cuando te vas de gira, ni estás de vacaciones ni tienes tiempo para grabar. Te pasas un montón de horas en el coche y, cuando te has leído 17 libros y has jugado a todos los videojuegos que tienes, piensas: ¡madre mía! Soñaba con esto de pequeño pero ahora me encantaría escribir algunos mails, ir al gimnasio, nadar...
- ¿Qué es lo último que te has leído?
Me da un poco de vergüenza... “Wuthering Heights” de Emily Bronthë. ¿Conoces la canción de Kate Bush? No me gustó mucho.
Me gusta mucho la música francesa. ¡Quiero irme a vivir allí! Pero antes he de aprender el idioma. De hecho es una de las cosas que tengo pensado hacer para cuando vuelva a casa.
- ¿Qué tal es tu relación con la industria musical? ¿Te preocupa el número de discos que vendas?
No me lo puedo permitir... ¡me volvería loco! No he vendido muchos discos, sería un fracaso en cualquier gran discográfica, pero en los círculos indies se considera un éxito. De todas formas, cuando me entero del número de discos que venden Mike Walters o Bright Eyes, por ejemplo, no me lo puedo creer. Me gustan pero pienso que mi música es tan buena como la suya. Claro que también hay muchos grupos mejores que yo que no venden discos...
- Para acabar, ¿qué puedes decirnos de la canción “He Poos Clouds”?
Es mi preferida. Me cansan muchas cosas de la música pop, como la forma de cantar, la insistencia en el tempo y en el ritmo, o que el volumen tenga que ser el mismo desde el principio hasta el final. Nada de eso va conmigo. Y en este tema conseguí todo lo que quería: no hay batería y sí detalles muy interesantes en la armonía, gritos, murmullos... Así quiero que suene mi música y estoy muy contento de haberlo logrado, porque llevaba muchos años grabando música que no me gustaba. Seguramente esta canción es lo único bueno que haya hecho nunca.
Texto: Patricia Palomino y Carlos G. Cano.
Fotos: Carlos G. Cano.
Escuchar la entrevista en el programa radiofónico Murmuri de Ràdio Tiana.