Entrevista a Javier Vega de Maga
2 de Septiembre de 2006



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Entrevista a Javier Vega de MagaRedactor: Carlos González Cano.

Con un repertorio a sus espaldas que incluye himnos de la talla de Des-Pi-De, Diecinueve o Un lugar encendido, Maga son ya una de las referencias obligadas del pop independiente nacional. Su huella empieza a calar en nuevas bandas y su pegada en directo se ha afilado notablemente.


El día que España goleó 4-0 a Ucrania en el mundial, presentaron su tercer disco en Barcelona. Y lo hicieron en el marco del Rawal Launch, un espectáculo de variedades en el que tanto cabe una clase colectiva de yoga como unos bailes al estilo Bollywood.
Nunca había visto tanta gente haciendo cola frente a esa puerta. El trío sevillano ya actuó hace unos meses en un (por aquel entonces incipiente) Rawal Launch, pero aquella vez ni de lejos despertaron tanta expectación. El tardón tercer disco de Maga, el rojo, puede convertirse en su catapulta.

Javier Vega, bajista, co-letrista y co-compositor del grupo, respondió saleroso a mis preguntas, siempre dispuesto a restar importancia a la imagen de culturetas que les acompaña. Reconoce haber pasado “seis años rodeado de cuadros” pero afirma que tampoco son “hipercultos de esos que van a los museos todos los días”. Nada mejor para creérselo, sin embargo, que una frase tan sentida como que “los de La Habitación Roja todavía no han visto el partido de hoy”. ¡Eso sí que es pop!

"El último disco lo hemos preparado de forma distinta: los tres en el local de ensayo; y cuando te lo pasas bien tocas canciones rápidas."

Para este tercer disco, además de rojo, el adjetivo que más triunfa es “luminoso”...

¿Quién ha dicho eso? Miguel, creo... Porque cuando me pasó la primera maqueta, con Nautilus y alguna más, me dijo: “ostras, después del negro, que fue muy introspectivo, muy oscuro, muy barroco... tenemos que hacer un disco luminoso”. Y el estribillo de Dardo y Alicia, por ejemplo, me da esa sensación. Un disco con aire.


¿Ha sido buscado, pues, lo de luminoso?

No, lo que pasa es que un disco es el reflejo de las vivencias que tienes mientras lo estás haciendo. Te influye todo: el estado personal, la relación con tu pareja, los colegas... todo. Y no sólo de una persona, sino de tres o cuatro o cinco. El disco negro lo hicimos en invierno, pasamos ocho meses delante del ordenador y salió muy cerebral. Con éste teníamos ganas de tocar en directo, aprovechar el sonido de la guitarra y disfrutar de los instrumentos. Nos gustaban las canciones y estábamos optimistas así que tenía que salir luminoso.


¿Ahora que estáis de subidón, el próximo será amarillo fosforito?

O todo lo contrario. No sé, no nos lo hemos planteado. Lo grabaremos como nos apetezca. Igual sale acústico, electrónico... o más macarra todavía, no lo sé.


En Hormiga, mi canción favorita de este disco, hay algo de experiencia kafkiana...

Nunca le pregunto a Miguel de qué van las letras, ni él a mí tampoco, porque las escribo con un significado pero sé que son tan abiertas, tan cotidianas y tan perceptibles por todos, que la interpretación que cada uno haga será válida. Hormiga puede parecer “La Metamorfosis” pero yo creo que habla de querer ser más pequeño, pasar inadvertido... De todas formas no le he preguntado a Miguel de qué va, ni pienso hacerlo.

Germán Coppini y Javier Vega

Musicalmente es la más cañera, eso sí...

Hombre, ahora es la primera que tocamos y nos sirve para salir al escenario y decir: ¡Toma! ¡Vamos! [imita el clamor del público]. Y a los cuatro minutos ya estás calentito. Además de ser la única del disco rojo que tiene elementos de electrónica visible todo el rato [imita el “chikichik-chikichik...”], es una canción cañera al estilo del primer EP, a lo mejor, porque este disco lo hemos preparado de forma distinta: los tres en el local de ensayo, uno enfrente del otro; y cuando te lo pasas bien tocas canciones rápidas.


Uno de los versos más bonitos, “borrar tus sueños para salir de tus recuerdos”, está en la letra de Pasó el cometa. ¿Pero no tendría que ser al revés, borrar primero tus recuerdos?

Me gusta mucho escribir mis sueños y guardarlos en una especie de diario. Como el mundo inconsciente es mucho más interesante que el consciente, cuando tienes una paranoia y te acuerdas de una persona, es porque está metida, no en tus recuerdos racionales, sino en tus recuerdos de dentro de verdad. Y si quieres borrarlo, no bastan los recuerdos, también hay que quitarlo de los sueños. Vamos, que esa letra la escribí antes de acostarme y por la mañana al despertarme.

Florent de Los Planetas con Maga

¿Qué poetas leéis?

Poesía no leo. A veces me pasan algo de Leopoldo María Panero... pero a mí me gusta, con muchísima diferencia, Gabriel García Márquez, que es prosa pero tiene una poética, escriba lo que escriba, con las cosas que dice... Eso y su capacidad para crear magia a partir de cualquier circunstancia, por escatológica que sea, me encanta. Me he leído todo de él.


¿De qué barrio de Sevilla sois?

David es de Dos Hermanas, Miguel de Alcalá de Guadahira y yo nací en Triana. Pero eso no afecta mucho a las letras porque en Triana sólo hay... [palmea un par de veces] sevillanistas y poco más.


Pero al cantar no se os nota que sois andaluces... Si cuando hablo contigo tienes acento y no pasa nada, ¿por qué no aparece en las canciones?

Hombre, “con esos ojitos te haría un paraguas” [fuerza el acento y nos reímos] no quedaría muy fino... Yo es que no canto, Miguel contestaría mejor a esto, pero supongo que sabes cuál es la pronunciación y la musicalidad perfecta de esas palabras... y quieres que todo suene bien, que lo entienda todo el mundo. Es muy diferente cuando hablas con tus colegas a cuando tienes que leer algo delante de un montón de gente.


Pero los poetas andaluces recitan con acento... ¿Será como con los grupos ingleses, o con Los Planetas, que quien los ha escuchado canta como ellos y hasta que no salga alguien que haga lo que le salga de los...?

¡Hombre no! Chinarro, con quien toco también, tiene algún disco que es todo el rato así... y yo le decía: “Oye quillo ¿tú eres tonto? [risas] Si tú no cantas así”. Pero lo hacía queriendo. Mi casa de pájaros no es “mi cassa de páharos” y nosotros cantamos en castellano, no en andaluz.


Ya que antes hablábamos de fútbol, ¿si Alejandro Sanz fuera el Madrid, qué sería Maga?

Me encantaría que fuera el Betis porque soy betiquísmo. Lo mismo está en la gloria que en la mierda más absoluta... No puedo decir otro equipo. Pero la independencia y la falta de medios te obliga a estar en una segunda división permanente. Todo es cuestión de dinero. Ya me gustaría a mí tener el caché de Sabina, que juega en la Champions. La independencia marca una barrera que nosotros queremos romper para jugar en primera con todo el derecho del mundo, sin dejar de hacer lo que queremos y sin vendernos a nada, pero con capacidad de llegar a mucha gente y apoyo económico, por supuesto.

" Cuando llegamos a Argentina, había mil personas y la gente se sabía las canciones. ¡Coño! Sin el disco editado allí... Gracias a Internet, claro"

En Trampa en la boca contáis con la colaboración de Germán Coppini... ¿Siempre habéis considerado a los grupos de los 80 como una influencia?

Siempre, siempre, siempre. Vamos, yo me crié con “La Bola de Cristal” y para mí Golpes Bajos, La Unión en la primera época, Radio Futura y todos esos grupos son los que escuchaba cuando tenía 12 ó 13 años. Por eso me gustan los grupos en castellano, entender las letras... De hecho aún los escucho y me parecen los mejores del mundo. O sea, que claramente estamos influenciados por ellos.


¿Y La Unión te sigue gustando tanto como entonces?

La música española de esa época estuvo muy bien pero a mitad de los 80 entró la corriente caribeña y de repente, para mí, la mayoría la cagó bien gorda. Así que me gustan los primeros discos de los grupos pero los últimos, nada. Yo tengo todos los discos de La Unión y escucho los que me gustan. ¡Los primeros me encantan!


De hecho teníais un grupo paralelo en el que hacíais alguna versión...

En realidad el grupo era de Miguel pero cuando él no podía, iba yo... Proyecto Datura, se llama. Un grupo paralelo de versiones de los 80, la música que escuchábamos de chicos, para tocar en bares, divertirse, coger la papa y ganar dinero. Nada más.


¿Qué tal en Buenos Aires?

Fuimos a Argentina en plan mini-gira, mini-excusa de vacaciones, mitad y mitad; y dijimos: ¡qué de puta madre! Después de la gira de tres meses... Cuando llegamos al primer concierto, había mil personas y la gente se sabía las canciones. ¡Coño! Sin el disco editado allí... Gracias a Internet, claro, porque así lo mismo lo escucha un tío de Tarragona que uno de Acapulco. El mismo tiempo tarda en bajarse, vaya. Y yo prefiero que 10.000 millones de personas conozcan el grupo, y vender sólo un disco, a vender 10.000 discos y que sólo me conozcan los que lo han comprado.

Miguel Rivera de Maga

¿Ahora que Andrea Echeverri ha colaborado con vosotros, tenéis pensado ir a Colombia? ¿La habéis conocido, finalmente?

Bueno, la grabación... Nosotros teníamos la maqueta, nuestro manager se puso en contacto con ella, se la mandamos y a las dos semanas nos llegó cantada. Entera, además. Entonces mezclamos la voz de Miguel con la suya... y en Madrid, un día, nos dijeron que estaban tocando, que fuéramos a una fiesta donde estaba ella, y la conocimos. Una tía de puta madre, más colgada que sus muertos pero guay, guay... Nos consiguió contactos en Bogotá, para tocar, y supongo que este invierno iremos a Argentina, Bogotá y Méjico. Ya veremos.


Leí en una entrevista de hace años que Sideral siempre pinchaba Agosto Esquimal...

Le conocía desde hacía tela de tiempo porque coincidíamos con él muchas veces: primero tocábamos nosotros y después pinchaba él. Cuando Maga empezaba a conocerse, él ya actuaba delante de 5.000 personas y a veces le pedían Agosto Esquimal, porque la metió en su primer disco, así que nos ayudó a darla a conocer. ¡Nos ayudó, nos ayudó! Contábamos con vernos toda la vida, en Barcelona, en festivales de verano... pero mira.




Fotografías del concierto de Maga en La Paloma (Barcelona) el 14.06.2006, acompañados por Florent (Los Planetas) y Germán Coppini (Golpes Bajos).


Carlos González Cano

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