Kim Salmon, The Nomads, Supagroup :: My Morning Jacket:: Pearl Jam (pulsa para leer la crónica que desees)
KIM SALMON, THE NOMADS, SUPAGROUP – Waiting for the Big One
Foto: Andricsos

Me apetecía ver lo que nos ofrecía el australiano ex Beasts Of Bourbon pero, sinceramente, después de oírlo mientras paseaba por la zona de tiendas no me quedaron ganas de acercarme a pasar calor. Debo reconocer que según iba pasando el concierto iba dejando los temas más retorcidos y tiraba hacia un rock más clásico y digerible, pero después de lo de Marah el día anterior decidí dosificar mis sesiones de sol.
Con los Nomads el problema era otro. El rock stoniano de los suecos es de mi agrado, pero pelearme con centenas de fans de los cabezas de cartel esperando a que salieran sus ídolos sin la más mínima intención de disfrutar de los demás grupos hizo que me quedara en la barra y los disfrutara desde allí. Ya de tener que estar lejos, mejor con una cerveza en la mano. Sonaban bien, se llevaron su ovación, pero no puedo valorar a fondo su concierto. Primer agobio con Pearl Jam.
Supagroup ni siquiera son de mi gusto. Mucha posturita y poca chicha en mi opinión, así que otro paseíto e ir cogiendo fuerzas para lo que se nos venía encima. Gente que estuvo delante del escenario Azkena dice que tuvieron mal sonido pero que dieron un buen concierto. Para gustos…
WOLFMOTHER – Nada de Hypes

Muchos son los que dudan de la propuesta de los tres chavales australianos y garantizaban un bluf en su concierto por tierras vascas. No sé donde están ahora todos esos. Me esperaba algo bueno, pero no eso. En directo las canciones ganan en fuerza y en duración. Esos solos que no aparecen en el disco hicieron acto de presencia y los tres solitos llenaban el escenario como si fueran unos veteranos. Dimension abrió fuego y Piramid le siguió. Tuve los pelos de punta el tiempo que duraron esos dos primeros temas. Andrew Stockwell hizo sonar su voz perfecta (callando también muchas bocas) y Chris Ross, alternando entre el bajo y un órgano al que le dio todo tipo de golpes y meneos, contagió al público toda su energía. Repasaron casi la totalidad de su espectacular debut y dejaron claro que vienen con fuerza. Si su segundo disco da un paso adelante, pueden llegar a ser grandes. Andrew dedicó Woman a todas las mujeres españolas y, después de una hora que se pasó en un suspiro abandonaron el escenario. A mi lado muchos fans de Pearl Jam permanecían estáticos y malencarados esperando a Vedder y compañía. Ellos se lo pierden. Tuvieron que aguantar toda la tarde allí de pié sin hacer caso al resto de grupos que tocaron. Debe ser duro. Lo siento por ellos. Ante su indiferencia yo me fui con temas como Mind’s Eye, Apple Tree, White Unicorn y la final Joker And The Thief resonando en mi cabeza. Ahí os quedáis, me voy a ver a My Morning Jacket.
MY MORNING JACKET – Terrenos inexplorados

Completamente a oscuras comenzó a sonar Endless Chorus mientras los americanos iban tomando posiciones. Así siguieron hasta que llegó el primer estribillo. Flashes deslumbrándonos. Golpe de efecto y todos entramos en el mundo de My Morning Jacket (o de Jim James). Otro grupo muy cuestionado entre el público más talibán del rock. Para mí no hay dudas. Un grupo necesario para que la música progrese. Puede que se equivoquen en determinados temas o arreglos pero, si nadie asume ese riesgo, la música sería un arte inmovilista. Gideon, mi tema favorito de su irregular (¿sobreproducido?) Z, a continuación. Los pocos que nos desplazamos desde el escenario principal flotábamos en las atmósferas creadas por los 5 músicos. Jim James desgañitándose y moviéndose por el escenario como un lunático. One Big Holiday. No cabe duda, un mundo media entre los temas grabados e interpretados en directo. Mucha más fuerza, más potencia, más profundidad. Cuando llegan a The Way That He Sings (mi tema favorito de ellos) ya estamos todos a sus pies. Miro a mi alrededor y somos muy pocos. Menos incluso que al principio. Se me ocurre darme la vuelta. El frente del escenario Heineken es un hervidero de gente. O me marcho o no voy a poder ver a Pearl Jam. Suena Dondante con su sugerente melodía contenida. La explosión final de este tema ya la escucho desde lejos. Las conversaciones de los que sólo venían a ver a un grupo no me permiten escuchar con claridad una versión desquiciada de Anytime. Aplaudo. Soy el único. Una vez más, otro agobio con Pearl Jam. Al otro lado del recinto, unos pocos hacen justicia aplaudiendo a rabiar a unos de los artistas más sorprendentes del Azkena Rock Festival 2006.
PEARL JAM – En otra división

Érase una vez dos chicos de Seattle que se quedaron sin grupo cuando su cantante murió por sobredosis y decidieron montar otro proyecto diferente. Tras ver lo que hacía con sus temas un joven cantante de San Diego lo reclutaron, y también a un excelente guitarrista de la ciudad. Además de grabar un sensacional debut estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado y se hicieron grandes. Sacaron otros dos discos para la historia y después de vivir de cerca la muerte de Kurt Cobain decidieron que no querían ser famosos. Rechazaron cualquier tipo de promoción y se enzarzaron en todo tipo de batallas contra el sistema incluido el de venta de tickets para los conciertos. Así siguieron cerca de 10 años hasta que decidieron que esa no era la forma de luchar. Volverían a ser famosos, a comerse el mundo, a pelear desde dentro. Sacaron un disco que remitía a sus inicios y, cuando a ellos les dio la gana, volvieron a ser grandes.
Érase una vez un joven adolescente que descubrió una nueva tanda de grupos venidos de Seattle con Nirvana a la cabeza. Sin embargo, él disfrutaba más con otro grupo que se llamaba Pearl Jam. Sus tres primeros discos quedaron grabados con fuego en su memoria y, cuando cambiaron su estilo fue olvidándolos poco a poco. Y un buen día vio anunciado que en el Azkena Rock Festival, aquel grupo que tanto le había hecho disfrutar en otro tiempo iba a ser cabeza indiscutible de cartel. Y no le provocó mucha excitación. Entonces escuchó el nuevo disco y le recordó nuevamente a los primeros tiempos. Y ya le apetecía más verlos. Según fue pasando el tiempo y fue accediendo a información y viendo videos de su última gira la excitación fue creciendo dentro de él.
A las 00:10 del día 2 de Septiembre de 2006, cuando comenzó a sonar la música que abría el Ten, el chico no cabía en sí de emoción. La sensación de ir a vivir algo único había ido creciendo. Los cinco músicos salieron: Eddie Vedder, Mike McReady Stone Gossard, Jeff Ament y Matt Cameron, el “nuevo”. Saludaron. Y con el inicio de Go, empezó la experiencia. Last Exit a continuación. Y Corduroy. Y ya daba todo igual. El chico se dio cuenta de que las letras salían de algún rincón de su memoria e iban directas a su garganta. Igual que los que estaban a su lado no paraba de cantar. Eddie se dirigió en castellano al auditorio, leyendo en un papel: “país maravilloso, gente maravillosa, luna maravillosa… excelente para música alta”. Era el momento de presentar algunas de sus nuevas canciones. World Wide Suicide y Severed Hand. No desentonan para nada. Pero la locura arranca en Do The Evolution y explota definitivamente en Even Flow. El público está entregado. Marker In The Sand suena a continuación. A veces Eddie se cuelga la guitarra, otras veces se limita a cantar. Entre tema y tema da tragos a una botella de vino. McReady baila como un poseso dando vueltas en círculos y señalando hacia las primeras filas. MFC sirve de prefacio a uno de los momentos de la noche: Daughter. “Don’t call me daughter/ not fit to/ The pictures kept will remind me” resonaba en la explanada de Mendizabala. Tras repasar algunos temas sus últimos discos la tormenta precede a la calma. Why Go se adelanta a Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town. “I just wanna scream/ HELLO!” El grito del público pone los pelos de punta a cualquiera. “Esta canción… no CD, no ipod…” Spin The Black Circle remata la primera parte del concierto. Se van en medio de la ovación más grande de las cuatro ediciones del ARF.
Vuelven y aprovechan para dedicarle a Johnny Ramone I Believe In Miracles. El público se vuelca. Tanto es así que Eddie deja corear el estribillo a la gente mientras mira asombrado al auditorio. Suenan unos acordes y el chico nota un escalofrío por todo el cuerpo. Explosión total en el auditorio. No sólo el MOMENTO del festival sino que uno de los momentos de la vida de los muchos que allí estaban: Black. “I'm spinning, oh, I'm spinning/ How quick the sun can drop away” es el público el que se encarga de esta parte. Perfecta. Siguen tocando pero el protagonista de nuestra historia no vuelve en si después de este shock emocional hasta que Alive le devuelve a la tierra. Vuelven a irse y en Mendizabala nadie mueve un músculo.
“Nos dais la fuerza para vivir… esperemos que nuestra música haga lo mismo en vosotros” dice Vedder al volver. Betterman. Pero no la canta él. La cantan todos los asistentes. Otro escalofrío para el chico. La presión popular puede con Pearl Jam y se ven obligados a tocar un extenso Rearviewmirror con un desarrollo instrumental enorme. Gigantesco. Blood estalla violenta pero el detalle llega con la sensacional versión de Rockin’ In The Free World. Ament le indica a McCready que se suba a su hombro y allí realiza su solo. Están pletóricos. Como es habitual Yellow Leadbetter con sus riffs Hendrixianos remata la faena. Se dice que al bajarse del escenario confesaron su satisfacción e indicaron a la organización que podían contar con ellos cuando quisieran. Ojalá. El chico se vuelve para casa en una nube. Mañana toca viajar.
Nota: El chico, era yo.
Como siempre en estos eventos me toca agradecer: a Iñaki y Andrés, porque además de dejarme utilizar sus fotos son grandísimas personas (¡ganas de encontraros otra vez!), al resto de Azkeneros por lo mismo y, sobre todo, a Iria por aguantarme todo lo que me aguantó durante 3 días. Gracias.
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