Marah :: Bottle Rockets:: Eagles Of Death Metal :: Redd Kross :: New York Dolls (pulsa para leer la crónica que desees)
MARAH – Mendizabala a 200º

Marah están hechos de otra pasta, de eso no cabe duda. Cualquier otro grupo a las cinco de la tarde, después de cruzar el océano exclusivamente para estar en este festival, se limitaría a cubrir el expediente. Los hermanos Bielanko y compañía no saben lo que es eso. Si se suben al escenario es para darlo todo. Y si hay 30 grados a la sombra y ellos tienen el sol de cara, es lo que hay. Os juro que me sudaba la espalda desde el primer tema. No os imagináis el calor que hacía en la explanada de Mendizabala en la zona del escenario Azkena, donde da el sol toda la tarde. Y mucho menos os podéis imaginar el pedazo de show que nos dieron los de Filadelfia. Hicieron frente a la adversidad con oficio y, sobre todo, con actitud.
Como siempre sonó el tema de Rocky y salieron los 5 al escenario. Dave, con su guerrera y un sombrero, y Serge, con chaleco y una camisa con las mangas recién recortadas a tijeretazos, antes de tocar ninguna nota, animaron a la gran cantidad de gente que se reunió a esa hora para verlos a ellos. Para empezar, también como siempre, It’s Only Money, Tyrone. Sin pausa Demon Of White Sadness y todo el sudoroso público en el bolsillo. Pidgeon Heart, Round Eye Blues (con el habitual Baba O’Riley intercalado), Sooner Or Later… no me cansarán nunca. Pese a las caras congestionadas, ninguno de los músicos dejó de dar saltos y de dejarse la piel en cada tema. Grande de verdad. Una pena que les tocase además el peor sonido del festival. Acabaron entre el público como suelen hacer también en salas pequeñas y nos regalaron varios bises aunque estuviéramos exhaustos. No quiero ni pensar como estaban ellos. Se llevaron la ovación que se merecen. Cada miembro del público aplaudimos como si fuéramos dos. En realidad se haría justicia si Marah tocaran en un estadio repleto de gente pero seguramente nunca lo veremos. El rock de masas es exclusivo de los Stones y Springsteen, parece.
BOTTLE ROCKETS – Country frío
Foto: Andricsos

Tras la demostración de Marah le tocaba el turno a otro grupo del mismo “palo”: los esperadísimos Bottle Rockets. A lo lejos, mientras todo el público se desplazaba de escenario, lo que me pareció un roadie probando la guitarra resultó ser Brian Henneman que empezaba el concierto él solito. El resto del grupo se fue uniendo cuando ya todos estábamos en nuestros puestos. Personalmente, una decepción. Para mi gusto se equivocaron con el setlist y estuvieron excesivamente fríos. Claro, después de lo que acabábamos de ver en el otro escenario, el estatismo de éstos pareció mayor. Eso sí, también contrastando con el concierto anterior, el sonido fue impecable. Todo en su sitio, limpio y cristalino. Pero es que con Bottle Rockets parecía que sí… pero no. Dicen los entendidos que el problema es que la banda actual consiste en Henneman y tres mercenarios. No sé, pero la frialdad se palpaba en el ambiente pese al calor de esos días. Me gustó escuchar Middle Man y I’ll Be Comin’ Around pero tampoco me emocionaron. Lástima. Me retiré al campito lateral a escucharlos de fondo. Desde allí se podía ver como la gente se agolpaba en la zona de sombra que proporciona el mismo escenario Heineken.
EAGLES OF DEATH METAL – Rock’n’roll party

Evidentemente, tras mi experiencia en Paredes de Coura, no iba a sufrir otra vez el tormento de Gang Of Four (menos leyenda en Vitoria a juzgar por su posición en el cartel) así que tocó descanso. Y, evidentemente, tras mi experiencia en Paredes de Coura, no dejaría escapar la oportunidad de volver a disfrutar del show de Jesse “Devil” Hughes y sus Eagles Of Death Metal.
Nos ofrecieron un show muy parecido, para muchos un chiste sin gracia, para otros un concierto divertido. No es que vayan a inventar la pólvora, pero los temas tienen gancho, eso es innegable. Igual que no tiene sentido negar la capacidad de Hughes para montar un espectáculo él solito con sus gafas de policía y su bigote, porque carisma no le falta. Si alguien lo duda que consulte con la marca de relojes que lo utiliza como imagen de su nueva línea. Bailes, falsetes e incluso un número teatral como peinarse en el escenario antes de arrojar el peine al público, todo ayuda al cachondeo con el que se toman todo estos tíos. No tocaron la versión de Brown Sugar como en Portugal pero sí que nos hicieron gritar por sectores y sexo en medio de I Only Want You antes de acabar con Speak In Tongues. Otra diferencia: aquí el “Devil” no pudo regodearse dedicando canciones a las “ladies” porque en el ARF son minoría, así que una simple mención le bastó. Al acabar el concierto la fiesta continuó para ellos. Y nosotros con una sonrisa en la cara.
BIG STAR – Power pop sin glamour

Vale, lo más importante en este tema es la música, pero también cuenta la comunicación. De lo primero Alex Chilton está servido, lo segundo sigue siendo su asignatura pendiente. Ponerse una chaqueta en el escenario mientras las luces aún no se encendieron me parece un acto carente de glamour, pero bueno, tampoco pasa nada por eso. No mover más músculos de los necesarios para hacer sonar la guitarra también es hasta cierto punto aceptable. Esperar cinco minutos entre canción y canción mientras los músicos hablan en el escenario ya supera la paciencia de muchos, entre otros, la mía.
Fue un concierto para disfrutar sentado en el campito del lateral, escuchando el sonido cristalino de las guitarras y las voces de los dos Big Star originales y los dos Posies que les acompañan. Además cuesta mucho ver a Stringfellow y Auer quietecitos para no eclipsar a su maestro y gurú. Tiraron mucho de su primer disco, #1 Record, y eso se nota. Personalmente, como en disco, me quedo con Thirteen. Habría que esperar un poco para que otro grupo de power pop de otra generación posterior y de otra escuela pusiera Mendizabala patas arriba…
REDD KROSS – Estrellas (en un mundo ideal)
Foto: Andricsos

¡Y ese grupo fue Redd Kross! La mala suerte se ceba con algunos y, si el talento vendiese discos por si solo, los hermanos McDonald serían millonarios. Quizá haya que esperar a que pasen dos o tres décadas como en el caso de Big Star para que las canciones de Redd Kross sean apreciadas en su justa medida. Trallazos de pop con influencias de Beatles, Stones y New York Dolls como el mismo Jeff comentó en el concierto. Un Jeff, más estático que su hermano Steve (rivalizando con Jesse Hughes en bailes peculiares), todo clase con su traje claro con pantalones de cuadros, que guió a los de Chicago en todo momento. Incluso cuando dejó algún tema para su hermano o para la mantis religiosa en el cuerpo de Ghandi que llevaban como guitarrista se notaba quien lleva las riendas. Si veo el setlist antes de arrancar, me dejaría un poco frío porque mis preferencias tienden hacia los dos últimos discos. Después de escucharlos quemaría ese setlist y me quedaría con el recuerdo de un concierto maravilloso. Jimmy’s Fantasy, perfecta, Crazy World, potente, Mess Around, intensa, Bubblegum Factory, alegre, Follow The Leader, sinuosa, y Annie’s Gonne, apoteósica. Incluso se atrevieron a arrancarse un amago de Band On The Run y con un tema de Ze Malibú Kids, proyecto paralelo de los McDonald con la mujer y la hija de Jeff en sus filas. Directos al podio del Azkena, que este año se presentía muy reñido. Algún día se hará justicia con ellos.
BUCKCHERRY – Sleazy, sleazy rock
Foto: Andricsos

No soy de los que se rasgan las vestiduras proclamando la sobrevaloración de los californianos pero tampoco de los que se repasan todos sus discos todas las semanas. Me parece un grupo que, si no se toma con trascendencia, resulta divertido y animado cuando necesitas una dosis de rock directo y (si se me permite la expresión) cazurro.
Tres temas tardó Joshua Todd en quitarse la cazadora y dejar al descubierto su torso completamente tatuado. Y nada menos que 12 canciones tardaron en recurrir a algún tema de su disco debut, lo mejor que han hecho hasta la fecha. Sin embargo los temas de su último 15 en el que se centraron descaradamente se defendieron bien y, como digo, si te lo tomas como una fiesta se disfruta sin problemas. La voz de Todd puede llegar a resultar un tanto cargante y gritona pero no voy a ser yo el que me queje. Dejaron Crush para el final no sin antes atacar con Lit Up y permitir a todo el público corerar ese “I love the cocaine”. Sus fans quedaron encantados y sus detractores siguieron acusándoles de lo mismo. Un papel para ellos tener que actuar después de Redd Kross.
NEW YORK DOLLS – 30 años no son nada
Foto: Andricsos

La organización dejó para el final de los cabecillas de cartel a los míticos New York Dolls. Si el día anterior Misfits nos habían arruinado el fin de fiesta, este día las muñecas nos lo animaron. Parece increíble la fuerza con la que han vuelto estos tipos 30 años más tarde. Sylvain Sylvain y el carismático David Johansen, centro de atenciones con sus collares y su camiseta rosa, no sólo se han rodeado de grandes músicos sino que mantienen todos la actitud adecuada al rock’n’roll cafre que practican. Parece que se han tomado esto como un proyecto en el que participan activamente y no como simples mercenarios. La prueba está en conciertos como el del ARF y un disco con calidad más que suficiente. Tras arrancar con Lookin’ For A Kiss fueron combinando temas clásicos con los de su más que correcto One day it will please us to remember even this (gran nombre) y no fue ninguna sorpresa comprobar que estos no desentonaban nada. Por desgracia los conciertos de Redd Kross y Buckcherry pasaron factura y no pude estar disfrutando de la fiesta que se montó en las primeras filas. Los Dolls se atrevieron con la mítica Piece Of My Heart de Janis y también a dejar para la recta final el single de su nuevo CD: Dance Like A Monkey y entonar una enérgica Trash o una entrañable You Can Put Your Arms Around A Memory. A lo mejor, un día nos gustará recordar esto.
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