21 de Mayo de 2008



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Texto: Aquisgran
Fotos: Jessica Barcala

El segundo día de festival comenzó con los portugueses Sizo, para dar paso a uno de los platos fuertes de la jornada, los catalanes Facto Delafé, que reventaron la carpa Caixanova con su hip-pop sensible y cinematográfico, consiguiendo una de las mejores conexiones público-artista del festival.
La carpa se vació antes y durante la actuación Hidrogenesse, a los que el publico no pareció encontrarles la gracia, y volvió a coger ambiente con Dorian, a los que Galicia parece no cansarse de ver. Orgía colectiva con “A cualquier otra parte” y a otra cosa mariposa; o sea, una buena cena en el centro de la ciudad.

Las obligaciones culinarias hicieron que me perdiese a The Right Ons y llegase con el concierto ya empezado de Standard, que por cierto, ya acumulaba una hora de retraso. Los bilbaínos, muy justitos de melodías pero con suficiente ritmo como para animar al personal, ofrecieron un buen concierto, mucho más cerca del rock que de la electrónica, aunque con unos ritmos más que contagiosos con la presencia de dos baterías sobre el escenario.

A continuación, les toco el turno a los valencianos La Habitación Roja. Al cuarteto, con más de 10 años de carrera, se les ve con muchas tablas sobre el escenario, y su directo fue bastante menos pop y ñoño de lo que escuchamos en sus discos. Sería que se enfadaron los dioses ante tal afrenta, porque en la recta final del concierto comenzó a llover, y poco a poco aquello se convirtió en el diluvio universal. La Habitación Roja terminaron su concierto (quizá obligados por la lluvia o quizás porque ya les tocaba) y todo el público se refugió en la carpa Caixanova, que en cosa de dos minutos se llenó cual caja de cerillas: allí no cabía ni el acomodador. Tras unos 15 minutos de chaparrón, poco a poco la lluvia empezó a aflojar y el “Mira Maruxiña” cantado por los refugiados en la carpa dio paso a los acordes rabiosos de “This Gift” el nuevo disco de Sons & Daughters, que poco a poco sirvieron de imán e hizo que el publico se atreviese a salir y disfrutar de un concierto intensísimo, lleno de energía y que reactivó las entumecidas articulaciones de los empapados asistentes. Mención especial a la docena de personas que se pasaron la mayor parte del concierto bailando pogo en su propio ring acuático: un charco de dimensiones considerables justo delante del escenario.

Foto de Jessica Barcala
Triángulo de Amor Bizarro (Jessica Barcala)

Finalmente, y tocando de últimos debido a los retrasos acumulados y la exigencia de los de Glasgow de no tocar tan tarde, salieron a escena Triangulo de Amor Bizarro. Como los Sons & Daughters, tocaron apenas 35 minutos, más que suficiente para demostrar su potente directo y dar el broche de oro a un festival que acabó con Dj Rojiblanco, Dj Nano y barra libre de cerveza por cortesía del festival, lo cual os puedo asegurar que hizo feliz a mucha gente. Yo entre ellos.

Foto de Jessica Barcala
Triángulo de Amor Bizarro (Jessica Barcala)

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