Texto: Aquisgran
Fotos: Jessica Barcala, Aquisgran (foto The Blows).
El Festival do Norte presentaba este año un cartel de envergadura, en el que se seguía la linea iniciada el año pasado de conformar el cartel con una variada selección de indie pop nacional, con la particularidad de que en esta edición se añadían unas cuantas perlas internacionales que supusieron una grata sorpresa. Por un lado los canadienses Broken Social Scene, que ofrecían en Vilagarcía su única parada en territorio español y que presentaban su último disco “Broken Social Scene presents Kevin Drew Spirit if..”, y por otro los escoceses 1990's y sus paisanos Sons & Daughters.
El festival se celebra en estos últimos años a la sombra del recinto ferial de Vilagarcía de Arousa, y como el año pasado, contaba con dos escenarios: el Caixanova, una carpa situada a la entrada del recinto, y el Estrella Galicia, el escenario principal donde actuaron cinco grupos cada noche, entre ellos los cabeza de cartel.
La primera jornada comenzó en el Caixanova con los gallegos Franc3s, que presentaban la maqueta con la que consiguieron ser semifinalistas de la edición de este año del concurso Proyecto Demo. Continuaron los zaragozanos Tachenko y los madrileños Clovis, el grupo de Fino Oyonarte y Cristina Plaza que, acompañados de una banda, ofrecieron un precioso concierto, aunque desgraciadamente ante apenas unas 200 personas y en una carpa que no acabó de sonar bien en todo el fin de semana.
El escenario Estrella Galicia comenzó con los vigeses The Blows ofreciendo buenas dosis de Post-Punk vitamínico y con unas lineas de bajo a las que era imposible no engancharse. No nos engañemos, The Blows suenan como muchísimas otras bandas de su estilo, por lo que la originalidad no es su fuerte, pero apuntan maneras y su juventud es un importante activo para conseguir evolucionar su sonido hacia un estilo propio.

Tras un breve receso, apareció en escena Humbert Humbert, o como disfrutar de un campo de futbol sobre un escenario. La puesta en escena no podía ser más austera: Miguel Nuñez a la guitarra y Paco Alcázar solamente armado con su micrófono. Ahora bien, las bases pregrabadas de estos madrileños, bien valen por un batallón al completo, porque la energía que transmiten no tiene rival. Como punto negativo decir que la hora a la que tocaron me pareció poco acertada (la tónica en el festival) ya que a última hora hubiesen conectado muchísimo más con el público. Comentar también que esta era una de las últimas ocasiones para verlos, ya que han anunciado que tras una pequeña gira de despedida dejarán de existir.

Sidonie no me gustaron. A pesar de tener unas melodías bastante pegadizas no consiguieron emocionarme ni en una sola canción. En su defensa tengo que decir que nunca me han llamado la atención, pero el directo no hizo más que confirmar mis sospechas. Para más inri, pecan de todos los tópicos de los megagrupos, pidiendo la colaboración del público con aplausos, charlas triviales entre canción y canción, finales in crescendo muy muy rock'n'roll, etc. Eso sí, el público lo disfrutó de lo lindo en lo que probablemente fue el concierto más multitudinario del festival.

El concierto de los 1990's me lo planteé como uno de descubrimiento. Nunca había escuchado a estos escoceses y la sensación que me dejaron no pudo haber sido mejor. Rock'n'roll añejo de excelente cosecha, pellizcando a los Kinks, Rolling Stones o incluso a los Pixies a ratos. Todo esto aderezado con unos ramalazos contemporáneos de cultivo propio que le imprimen a este trío un carácter digno de mención. Una auténtica fiesta.

Llegamos al momento más esperado de la noche, los canadienses Broken Social Scene. Y tan esperado, que comenzó con una hora de retraso. Así y todo, a Kevin Drew, vocalista, se le veía de buen humor y bajó a charlar con el público un rato mientras los técnicos montaban el set. Y digo esto porque pronto las tornas cambiaron y continuos problemas de sonido durante el concierto hicieron que éste y el resto de su banda se pusieran de muy mala leche. Esto lastró todo el concierto, ya que a partir de la cuarta o quinta canción se les veía muy desganados y sólo pensando en acabar cuanto antes. Quejas a micrófono abierto entre canción y canción, aspavientos, lanzando el micrófono al suelo cuando se les acababa la paciencia; un rosario de acontecimientos que hicieron que me sintiese realmente incómodo y no me dejase disfrutarlos como es debido (aunque la mayor parte del público no parecía compartir esa sensación en absoluto). Una pena, porque el set que ofrecieron me pareció muy acertado para el festival, con unos cuantos temas del “BSS presents..” y muchas de su magnífico disco homónimo y del igualmente excelente “You Forgot it in People”.
Ahora bien, el final si fué especialmente mágico, con una Amy Millan cantando a cappella un precioso tema mientras sus compañeros improvisaban percusiones con las piezas de la batería desperdigadas por el suelo del escenario. No, el batería tampoco acabó muy contento.

Como uno ya está un poco viejo, y las emociones de la noche habían sido lo suficientemente fuertes, me retiré sin darle unos bailes a Dj Ordovás y a Dj Amable.

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