Las amenazas han surtido efecto y por fin conseguimos - a punta de pistola - que el Maestro Zampabollos (a él no le gusta que le llamemos así y ya hizo intentos de cambiarse el nombre, EHACCZ - el hombre antes conocido como Zampabollos -), el que guía nuestro camino por estas tierras desconcertantes, haya hecho un hueco en su apretada agenda internáutica para confeccionar su especial "Lo mejor de 2005". Señoras y señores, con ustedes el inigualable Z...
Por segundo año consecutivo Sierjo me suelta eso de "esta vez tú también haces artículo": de nuevo cotilleo el suyo antes de que sea publicado y me rajo, acobardado por mi ignorancia y el argumento de mi mal gusto con el que a menudo me ataca sin conseguir, salvo en contadas ocasiones, llevarme por el camino del culturetismo. Sin embargo, de vez en cuando le hago caso pues fue él quien me descubrió a los geniales Antònia Font, grupo de cabecera para cualquier paladar pop con un sentido del gusto conservado, y por eso este año saboreé con mayor placer si cabe el estreno en solitario de Joan Miquel Oliver con "Surfistes en càmera lenta", acercándonos a la lengua mallorquina y defendiéndola como los políticos no son capaces. Eso sí, mi querido compañero no logró el mismo resultado con el disco de Anari, al que todavía no le he "cogido el punto", y mi ego me hace pensar que lo ha puesto de primero del año en su lista a sabiendas de que yo no lo pondría, curado de espanto tras la pasmosa coincidencia en cuanto a nuestros discos favoritos del año 2004 (Wilco y Antònia Font).
El álbum que más he escuchado a lo largo de 2005 ha sido español, "Desde la montaña más alta del mundo" de Mercromina se convirtió en mi disco de cabecera, sobre todo con ese deje shoegazer y su melancolía espacial, en la que me zambullí con un ansia que sólo da la cara en las ocasiones especiales. Bueno, para ser honrados hay que señalar que ha sido el más escuchado "de los publicados este año", porque gracias a otro compañero de redacción con nombre de campana escuché a los norteamericanos The Walkmen, cuyos dos discos (ahora estoy a la espera del tercero) sobé a más no poder, e incluso traté de emular a su solista Hamilton Leithauser en alguna ocasión con resultado funesto para mi desgraciada laringe. También le dí un buen repaso al "Alligator" de The National, tan completo y con pelotazos tan impepinables como "Abel" o "Mr. November" que incluso Sierjo me consentiría escuchar a estos tipos que dejan en paños menores a propuestas tan evidentes (se les vé a leguas) como la de Editors, que aún así tiene unos cuantos temas que me han gustado ("Munich" o "Bullets"). No os lo creeréis (es una ironía) pero a partir de la mitad del año cualquier cosa que se pareciese a Franz Ferdinand, Interpol o Bloc Party está condenada a la papelera de reciclaje, aunque sean más o menos dignos que los propios FF, cuyo segundo disco no he escuchado más de dos veces porque me parece una pérdida de tiempo teniendo el primero. Cuando saquen uno "nuevo", avísenme.
Como tenía pensado ver a Ivy en directo en Noviembre, con tiempo me preparé y sobé hasta la extenuación el precioso "In the Clear", quizá no su disco más completo, pero flota en el ambiente con dignidad y agrada sobremanera; y por mucho que diga Sierjo que estaba "revieja" y vestida con unos trapitos, Dominique Durrand sobre un escenario emana sensualidad y elegancia. Y es que tengo debilidad por las voces femeninas, porque a Las Escarlatinas las tuve metidas en la cabeza durante muchas semanas y hasta se me ocurrió enviarles una entrevista (sí, aquí no hacemos entrevistas en directo, somos demasiado tímidos). A mayores retomé muchas veces otro disco con sabor femenino aunque datado en 2004 y firmado por Isabel León.
Con expectación esperé el "Some Cities" de Doves, retazos de brit pop actualizados y con ansia de agradar, y aunque firmaron algunas de mis canciones preferidas del año como "Black and White Town", su fórmula me parece que empieza a repetirse, así que van a tener que ensayar nuevos conjuros para mantenernos con interés. Más me decepcionaron Elbow, sus vecinos cuyo disco he dejado por ahí tirado muerto de risa, aunque se agradece algo distinto dentro de esta pandemia llamada post punk que esperamos que se muera de una puta vez y no vuelva salvo que sea con las bolas mágicas de Songoku para resucitar a los verdaderos Joy Division.
Después de este arrebato de ira mejor relajarse, y para ello tiramos de Robyn Hitchcock y su "Spooked", ideal para noches veraniegas sin mucho que hacer y con ganas de ver el mundo de forma positiva, como Feist y su "Let It Die" o el debut de Final Fantasy (como me comentó un amigo, "violín-pop"). Es preferible calmar los nervios con la sensibilidad que pende del manto que tejen George en su "A Week of Kindness" antes de volver a sacar el puñal, así podremos desgarrar con precisión a The Bravery, Hot Hot Heat y compañía, a los que podríamos financiar un viaje a la estación espacial internacional y ponerlos en órbita, para que entre la basura espacial se sientan como en casa, y que no los vuelvan a bajar hasta que las ratas gasten flequillo y se pongan hasta la punta del rabo de cocaína.
¿Y no os parece que todo el mundo se ha olvidado de algunos grupos consolidados? "Pobres" Teenage Fanclub, que se deben estar muriendo del asco con su "Man-made" del que tampoco me acuerdo yo, salvo cuando le echo una visual a mi Audioscrobbler. Pero para eso estaban los Afternoons lanzando su "Rocket Summer", que nos recomendó Rafa Beatman y que tantos placeres me ha dado. Aún así en mi casa tenemos una cuota "española" como hacen en el cine pues siempre me atacan diciendo que sólo escucho cosas extranjeras y que así va el país. De esta forma eché mano de los momentos más inspirados de Love of Lesbian ("Houston tenemos un poema"), Devendra Banhart (oh Dios, ¿todavía no lo habéis escuchado en español? comiendo peraaah, santa maría de la feiraaa, pensando en tiiii, ¡para mondarse!) Clovis ("Mundo", "Invencibles"), Nadadora ("Alguna forma habrá"), Tarik y la Fábrica de Colores ("A balón parado"), Lori Meyers y el subidón de (lo:muêso), aunque estos últimos no canten en cristiano, ni falta que les hace. Para momentos más íntimos (o para escuchar con cascos) dejaba a Tarántula, para que nadie me viese disfrutar con estos seres que han hibernado en alguna cueva desde los 80 para abrirnos los ojos con sus proféticas letras ("eres un cetáceo", chaval!).
En cuanto a Galicia, no podemos quejarnos. A pesar de la poca sangre que circula por los cuerpods de los sucesivos presidentes que ocupan la poltrona de la Xunta, últimamente tenemos a gente tratando de hacernos mover el esqueleto. De los que pronto oireis hablar son Triángulo de Amor Bizarro, cuyo disco espero con un ansia que no puedo ocultar, igual que el de Niño y Pistola, unos chicos encantadores y cuya música profesa devoción por el pop y los clásicos, en Febrero por fin podrémos escuchar su debut. Sebastopol siguen trabajando duro y están a punto de estrenar su segunda maqueta, "El soñador profesional", ya disponible en su Soulseek más cercano. Cruzamos los dedos por Annie Hall, de los que seguramente este año tendremos gratas noticias... Y es que hay muchos proyectos en marcha (y gracias al Sr. Anido cada vez hay más: Iribarnes, Lamesugus, Jiménez del Oso) y muchos estilos, desde el stoner de Supa Scoopa al pop íntimo de Dado, pasando por Triquinoise, Phantom Keys.... Últimamente el que más nos llamó la atención fue el pop del dúo 6pm, y vale la pena que os bajéis algo de ellos.
Podría seguir un rato más citando grupos y tal, pero creo que con esto quedará contendo Sierjo cuyas amenazas y coacciones, probablemente para dejarme en evidencia ante vuestros sabios y culturetas ojos, han surtido efecto en mi atemorizado y subyugado espíritu rebelde. Seguro que en este momento está preparándose un puro mientras dice eso de "me encanta que los planes salgan bien".
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