Acuarela editará el próximo 18 de Julio el nuevo trabajo de Grupo Salvaje: "Aquí hay dragones" en el que, según el sello, "se puede detectar el inspirado eco de Tom Verlaine, Johnny Cash, el Leonard Cohen de "Death of a Ladies' man" y por supuesto, Elvis (sí, sin apellidos) y Bakunin"...
Los miembros de la lista de Acuarela ya pueden adquirir el disco al precio de 10 euros antes del 30 de Junio. "Aquí hay dragones" incluye los siguientes temas:
1. La Hora de los Ocultos
2. A Disappointed Man
3. The Worst Journey in the World
4. WNP
5. Scott’s Arm
6. The Soldier and the Death Blues
7. Barrabás
8. Mother Science
9. Ni Dios, ni Amo
10. El Entierro de Bakunin
11. Cénit y Nadir
Os adjuntamos el texto que Acuarela ha difundido sobre esta nueva edición de Grupo Salvaje:
“Here be dragons”, se podía leer en los mapas de los primeros cartógrafos para designar a las zonas inexploradas de la Tierra. Estas lejanas extensiones se presuponían ariscas, duras y llenas de peligros. Era aquella una clara señal de advertencia, una llamada al apaciguamiento del espíritu aventurero. Pero claro, todo valiente se enaltece ante los retos, y cuál sería mejor que el de contemplar ese “Aquí hay dragones” y considerarlo el camino a seguir. Es este un disco que homenajea a los soñadores y los perdedores, que casi siempre son los mismos.
Ernesto González fue el líder de Pribata Idaho. Tras el llorado final del grupo, Ernesto se unió a Carlos Perino, Javier Rincón, Óscar Feito y Pepe Hernández, celebrando el nacimiento de Grupo Salvaje en homenaje a Sam Peckinpah y con la firme intención de buscar la más brillante de las oscuridades. “In Black We Trust”, editado en 2003, les salió redondo. Redondo porque el álbum, envasado en poco más de media hora, contenía nueve canciones de una intensidad asombrosa; redondo, porque sin llegar a una intención conceptual, se escuchaba como un bloque compacto, donde la poderosa voz de Ernesto y las oleadas de guitarras se hacían fuertes sobre una base rítmica pétrea. Aquel fue un disco de rock como ya se hacen pocos: clásico, abigarrado, emocionante.
Tras un merecido paréntesis, el quinteto ha vuelto en plena forma, conservando las señas de identidad, pero con una sorprendente apertura de miras. Hay ciertas cosas que no han cambiado, eso desde luego. Abel Hernández (Migala, Emak Bakia, El Hijo) se ha vuelto a encargar de la producción, y ha escrito los arreglos junto al resto del grupo. ¿Más similitudes? Si allí el disco estaba dedicado a Johnny Cash, June Carter, Sam Phillips y Joe Strummer, aquí el recuerdo va para el innovador guitarrista Link Wray, tristemente desaparecido el pasado 5 de noviembre. También la duración es comedida, unos 36 minutos donde Grupo Salvaje condensan todos sus propósitos y no dejan el mínimo resquicio para el relleno. Y por supuesto no podemos olvidar la omnipresente tensión instrumental y una voz en estado de gracia, que se sitúa sin rubor entre las de Kurt Wagner, Richard Hawley, Leonard Cohen y el mismísimo Hombre de Negro.
No estamos ante un disco particularmente optimista, pero al menos el inexorable y las más de las veces trágico desenlace de todos esos soñadores/perdedores se alcanza por la fe en sus pasiones. Así, las guitarras encadenadas de “The Worst Journey in the World” y “Scott's Arm” transmiten a la perfección los intentos de la expedición del Capitán Scott por conquistar el Polo Sur; “Ni Dios ni Amo” recupera un viejo lema anarquista para alumbrar su impenetrable oscuridad; “A Disappointed Man” y “WNP” analizan flaquezas y desencantos. Pero es quizás a través de los paisajes de “La Hora de los Ocultos”, “El Entierro de Bakunin” y “Cénit y Nadir” donde más intensamente oleremos el rastro de los dragones: más allá de su fornido rock, cuajado siempre en folk, blues y country, Grupo Salvaje dan rienda suelta a sus ambiciones con inesperados desarrollos instrumentales... Justo ahí detrás podrás descansar de todas tus batallas.