El 23 de Mayo sale a la venta el nuevo trabajo de los escoceses The Zephyrs, "Bright Yellow Flowers on a Dark Double Bed", bajo el sello de Acuarela internacionalmente, y en el que "se muestran más cercanos que nunca, con un sonido orgánico y mezclando sus influencias (el pop íntimo y el country, las influencias shoegazing o el noise)"...
En el cuarto disco de The Zephyrs encontraremos diez canciones, una de ellas titulada "Galicia":
01. Dancing Shoes
02. Hell's Dark Hall
03. Galicia
04. A Friend
05. What Voltage Is the Moon
06. Nyung
07. Ganeesha
08. Perfume
09. Never Be the Same
10. So Called Beau
* (+ versión oculta de "Stargazer").
Os adjuntamos la información sobre el disco distribuida por Acuarela. Además, en la web del grupo podéis descargar mp3 y videos:
En el mundo de la crítica musical hay varios lugares comunes muy útiles para definir la carrera de un grupo. Según cierta teoría, un primer álbum debe sorprender, dando un aviso claro de que allí dentro se cuecen ideas interesantes y se adoptan con dignidad y respeto sus influencias, aportando la imprescindible pizca de personalidad. En el segundo paso, ya complejo de por sí, se acepta que la banda aún rescate ideas primigenias (igual hasta algún tema anterior al debut, si tenemos el candor suficiente), dejando un ligero margen de acción a la empanada causada por el inesperado éxito. Y es en el difícil tercer disco donde el crítico establece sin complejos su tajante opinión: pulgar hacia arriba si lo expuesto ha sabido crecer con coherencia; hacia abajo si lo difícil no es mejor, sino peor o, aún peor, idéntico a lo anterior. Igual que cuando se habla de las etiquetas, este sistema puede tener su utilidad según con quién, pero vale menos que un pimiento cuando entre las manos tenemos a un grupo que, sin demasiadas estridencias y ninguna tontería, va construyendo poco a poco su propia estética, ajeno a modas, idas y venidas de egos o chantaje fashion.
“Bright Yellow Flowers on a Dark Double Bed” es el título escogido por los escoceses The Zephyrs para su cuarto larga duración. Stuart Nicol, guitarrista y cantante de los de Edimburgo, añade que su nuevo esfuerzo es “100% Zephyrs”, el primero en el que todos los pasos tomados (composición, arreglos, grabación y mezcla) tienen el sello personal de los componentes de la banda. Tanto en “When the Sky Comes Down It Comes Down On Your Head” (Southpaw, 2001), segundo disco tras el casi inédito “It's Ok Not to Say Anything” (Evol, 2000) y primero que en nuestro país les concedió el respeto tanto de público como de crítica, como en “A Year to the Day” (Acuarela, 2003), Michael Brennan fue el responsable del sonido, mientras que esta vez el batería Marcus MacKay se encargó de “posicionar los micrófonos y pasar los sonidos a la cinta”, con la firme intención de que el resultado hiciera “que los conos de los altavoces vibraran”. El resultado de esta actitud de 'todo queda en casa' es que ahora The Zephyrs se aparecen más cercanos que nunca, con un sonido orgánico y trabajado que no huye de los arreglos ambientales pero sí los relega a un discreto segundo plano. Utilizando más reverb natural y menos pedales, más guitarras acústicas que pedal-steel, mezclando sus influencias (el pop íntimo y el country, el ladrido sónico o los interminables delays del shoegazing) de tal manera que se hacen indistinguibles por separado, consiguen facturar de manera indiscutible su mejor disco hasta la fecha. También el más pegadizo y accesible. Pasando de la calidez de “Dancing Shoes” al misterio de “The Night For Me”, de la esperanzadora “A Friend” al susurro de “Ganeesha”, con el aliento clásico de “Never Be The Same” o la tensión creciente de “So Called Beau”, dan forma a un sólido bloque de excelentes canciones que indagan en la naturaleza del amor y el desastre del desamor; en el vacío que este produce y la firme intención de volver a encontrarlo, por mucho que antes se haya sufrido. Como espléndido regalo, que además demuestra que los hermanos Stuart y David Nicol, Marcus MacKay, Eric Lindsey y Charles Clark saben cuáles son sus mejores bazas, cierran el álbum con una canción “oculta”: una hermosa reinterpretación instrumental, acústica y expresiva, de esa “Stargazer” que les proporcionó un hueco especial en nuestros corazones.