Desmiente las acusaciones de que haya filtrado datos de los oyentes de lo nuevo de U2 a la RIAA
2 de Marzo de 2009
Texto: Sergio M
2 comentarios

 Menéame
 FaceBook
  del.icio.us

U2


La última semana de febrero no ha sido fácil para Last.fm, el servicio gratuito usado por miles de personas en todo el mundo y cuya principal finalidad es guardar listas de nuestras escuchas musicales en perfiles, para así compartirlos con nuestros amigos.

El weblog TechCrunch publicó un rumor que sugería que Last.fm había cedido datos de escuchas del nuevo trabajo de U2 (filtrado prematuramente hace unas semanas) a la RIAA (equivalente norteamericano de la SGAE) para poder identificar a aquellas personas que ya lo tuviesen en su poder. Los responsables de TechCrunch se pusieron en contacto con responsables de Last.fm y de la RIAA, y los primeros respondieron con un lacónico "Que nosotros sepamos, ninguna información ha sido cedida a la RIAA".

Esto contribuyó a que la bola de nieve se hiciese cada vez más grande, con un claro prejuicio para la compañía londinense propiedad de CBS, saliendo a la palestra su fundador Richard Jones que desmintió categóricamente las acusaciones, alegando que en la política de condiciones del servicio no hay margen para una maniobra de este tipo: "jamás identificaríamos personalmente a nuestros usuarios ante terceras personas". Añade que "nunca compartimos información identificadora como email o dirección IP; la única información que hacemos pública a sellos y artistas, y demás que usen el servicio, es el número de oyentes y el número de escuchas".

Como era de esperar, TechCrunch recibió un aluvión de protestas por publicar un "rumor" no confirmado. Sin embargo el autor de artículo, a pesar de tener dudas sobre la veracidad del propio rumor, admite que "aunque no tengo suficientes datos para juzgar que es absolutamente cierto, tampoco tengo los suficientes como para determinar que es completamente falso. Lo que tengo son un montón de preguntas sin respuesta acerca de cómo Last.fm comparte los datos de sus usuarios con la industria". Alimentando así el eterno debate acerca de los límites de la privacidad en internet.

Tampoco ayuda mucho a Last.fm este escabroso asunto. Es más, para aquellos que lo usan, el servicio da la sensación de haberse estancado desde la adquisición por parte de CBS. Su servicio de radio no ha crecido a la velocidad esperada y nuevas opciones como Spotify le han comido el terreno en unas semanas. Los sellos ya no pueden compartir listas de canciones "incrustadas" en sus webs y los usuarios percibimos que Last.fm deshincha las espectativas respondiendo en sus foros a las sugerencias de mejora con resignadas frases como "gracias, pero no está dentro de nuestras prioridades en este momento". De hecho, volviendo al pantanoso terreno del rumor, parece significativo que desde hace unas semanas cuando intentamos consultar la sección "Team", en la que se curioseaban los perfiles musicales y fotos de sus felices trabajadores, nos devuelve a la página de inicio. Buena parte de ellos han perdido el identificativo cuadradito rojo en sus perfiles, sinónimo de pertenecer a Last.fm, pasando a ser moderadores (ocupación no retribuida) o simples suscriptores. No parece descabellado pensar que se ha producido un reajuste en el tamaño de la plantilla como consecuencia de la crisis. Una pena, dado que eran muchas las esperanzas depositadas en la que ha sido durante los tres últimos años la red social musical por excelencia.


ARTÍCULOS RELACIONADOS
COMENTARIOS
2 comentarios

Pero vamos a ver. Si en Spotify puedo escuchar el disco de U2 (lo venden como primicia), y en Spotify puedo usar el scrobber de Last.fm. ¿De qué narices me están hablando?

Se refieren a cuando se filtró semanas antes, vamos, lo que ocurre hoy en día con la mayoría de los discos.

ESCRIBIR UN COMENTARIO



     ¡Ten paciencia! El comentario tarda un ratito en publicarse. Gracias.
BUSCADOR
SUSCRIPCIÓN POR EMAIL

Introduce tu email:

Proporcionado por FeedBurner