
¿Tardará tanto el tercer disco de My Bloody Valentine como el segundo? La respuesta a la pregunta es complicada dado que Kevin Shields ya se la ha colado a los medios un par de veces desde que la banda irlandesa regresó a la actividad. El prometido "nuevo disco", que realmente no es nuevo estrictamente debido a que se basará en canciones escritas a mediados de los 90, está de camino. Pero el camino que queda será largo.
Metidos en faena esta última semana girando por Estados Unidos, My Bloody Valentine se han hartado de conceder entrevistas y, como es lógico, les han preguntado una y otra vez sobre el tercer disco. Dallas Observer logró averiguar que el grupo todavía no ha grabado las canciones y no se espera que lo hagan antes del mes de julio, con vistas a un lanzamiento a finales de año.
"Las nuevas canciones son más melódicas y menos popis", revela Shields, que adelanta "estiradas progresiones de acordes", que irán de los cuatro de sus primeros discos hasta los siete u ocho con los que contarían estas nuevas composiciones. No contento, el pope del shoegaze nos coge a contrapié admitiendo influencias del blues y del folk americano en la forma de escribir: "diría que el folk-blues es algo tan raro como Loveless. Supongo que si tuviese que decir algún tipo de música, en general, que me resulte realmente natural, es esa. No solo el folk-blues, sino el folk en general".
Y, para colmo de misterios, Shields ha dejado en el aire una serie de cambios importantes que tendrán lugar a partir del verano: "después de finales de agosto habrá un cambio radical" que afectará a "todo", algo que se notará en el escenario: "añadiremos algún miembro al grupo, habrá un repertorio mayor. Y ciertamente sonaremos mucho mejor. Será un nuevo tipo de experiencia".
Y he aquí algunos retazos de lo que dio de sí su última actuación en Austin la semana pasada. Un buen anticipo de lo que será su doble paso por el Primavera Sound.