"Sin noticias de Dios"
Probablemente a estas alturas sepas más o menos a qué nos referimos con la Rede Galega de Música ao Vivo, pero es mejor curarse en salud y explicarlo desde el principio contando con la poca información que ha habido e intentando no aburrirte con jerga políticamente correcta.
A finales de Noviembre desConcierto publicaba la noticia de que el Instituto Galego de Artes Escénicas e Musicais (IGAEM), la Consellería de Cultura y Clubtura (que luego sabríamos que era el nombre bajo el cual las salas -algunas- habían decidido agruparse) promoverían una red estable de conciertos subvencionados por toda Galicia. ¿Maravillosa idea?
Sin embargo la primera sorpresa fue la brevedad de la convocatoria para que los grupos se apuntasen y de la que desConcierto se enteró por casualidad, tal como admite mi compañero Sergio M., pues "sólo contamos con una semana de margen para echar un cable y que se enterase la mayor cantidad de grupos posibles; nos pareció interesante que la administración se involucrase activamente en la promoción de la música popular". Y doy fe de que mis compañeros siguen la actualidad gallega con ansia y esmero, con más razón si cabe al tener en cuenta el buen estado de forma en que se encuentran sus grupos. Con fortuna (porque no encuentro otra explicación a la endémica falta de promoción de iniciativas provechosas para el vulgo) finalmente se apuntaron 349 grupos de los cuales más de 270 se quedarían fuera de la red de conciertos subvencionados. Pero aquí surge mi primera pregunta: ¿a qué venían tantas prisas?. Si se intenta ayudar a los grupos, ¿por qué no se contó con ellos desde un principio a la hora de iniciar la Rede? ¿Por qué la convocatoria no duró, pongamos, dos o tres meses?
"No me chilles que no te veo"
La idea consiste en dividir a 75 bandas en dos grupos. El A corresponde a los "de pequeño formato, grupos nuevos, grupos con menor presencia en el mercado" (IGAEM dixit), y el B lo conforman los de "más presencia en el mercado, con trayectorias más consolidadas". Es una división particular, subjetiva y que plantea muchas dudas, pero no seré yo el que repare en estos criterios salvo mencionar que el hecho de dividir a los grupos no me parece algo que caiga por su propio peso, pero probablemente no sea una mala idea. El responsable de hacer la selección sería un jurado muy en plan Operación Triunfo, y como está visto que a los creadores de la criatura les gusta dividir, plantearon un grupo integrado por miembros de Clubtura: Alberto Grandío (Sala Clavicémbalo), Pilar Crespo (Jazz Vides), Víctor Cabaleiro (Aturuxo) y Fran Senín (Sala Capitol), y un segundo nombrado por el IGAEM y que incluía a personas como Noel Feáns (Sonotone, A Regueifa Plataforma), X.L. Freire (Radio Galega), Nonito Pereira (Mondosonoro) y Xavier Campos (IGAEM).
Es de mentes perversas hacer objeciones al jurado, pero la mía lo es y no entiendo cómo formó parte del mismo Fran Senín de la Sala Capitol si poco después este local se echaría atrás (decisión respetable, claro está) diciendo luego cosas como que "para una sala como la nuestra con 700 plazas es muy difícil programar a grupos que habitualmente actuarían aquí como teloneros. Traer a una gran parte de estos grupos no es rentable porque cada vez que abrimos para un concierto son varias las personas que trabajan aquí" (La Voz de Galicia); una fiel muestra de que la idea de Clubtura no estaba suficientemente rumiada. Aún así poco se puede dudar de gente comprometida con la música gallega como Noel Feáns, X.L. Freire o Nonito Pereira, cuyo criterio puede ser discutible al igual que el tuyo y el mío, pero a falta de un Risto Meijide cuchillo en mano, buenos son los que probablemente no se dejen llevar por la calculadora a fin de mes para cuadrar las cuentas del bareto. Así que no pondré objeciones a las bandas seleccionadas aunque en el grupo A faltasen muchas que están trabajando duro, pero evidentemente la iniciativa alberga la posibilidad de que los ahora descartados se "beneficien" en futuras convocatorias.
"Todo por la pasta"
¿Pero a qué viene tanto revuelo? te preguntarás tú, que suspendiste flauta en primaria y pasaste el verano soplando por un tubo. Pues resulta que el presupuesto de este proyecto son 300 mil euros. Nada comparable con lo que debió gastar la Xunta en esa otra iniciativa hecha a prisa y corriendo y con una promoción pésima como fue A Cultura Circula. 300 mil euros que también son tuyos y míos hasta que se demuestre lo contrario: 50 millonazos para gastar en los nuevos grupos gallegos. El tema consiste en que una banda del grupo A monta un concierto y cobra 240 euros, 180 los pone la Rede y los otros 60 la sala (vaya ganga señora, así incluso usted y yo nos apuntamos), mientras que los del B reciben la nada despreciable cantidad de 800 euros, que en tu mundo y el mío son muchas pelas: 600 cortesía de la Rede y 200 a pagar por el programador. Las salas percibirán además la taquilla, cuyo precio de entrada mínimo será de 1 euros para el Grupo A y 3 euros para el Grupo B.
Y he aquí la pregunta clave ¿por qué cargarte algo que funciona?. Aclaremos el asunto de raíz. ¿Acaso no funcionaba la "red no institucionalizada" de directos en Galicia? Quizá las negociaciones con algunos responsables de salas serían difíciles y podrían incluso asaltarte instintos pugilísticos, pero probablemente consiguieses lo que te proponías con un poco de verborrea y buen talante. Pero llegó el IGAEM, o quien diablos fuese el creador de este engendro, y dijo: "¡oiga, tenemos 300 mil euros y no sabemos cómo invertirlos!" y el lumbreras de turno, probablemente sin hablar con los músicos e interrogarlos acerca de las verdaderas carencias que los asolan, decidió que la mejor idea era subvencionar a las salas. Porque no nos equivoquemos, aquí los únicos que pueden salir un poco favorecidas son las bandas del grupo B, muchos de los del A se encuentrarán con un balance de cuentas tan discreto como antes o más, tal como pasó con unos tal Kogito que habían sido seleccionados en el Grupo A y han decidido abandonarlo considerando "precarias" las condiciones pues dividir 240 euros entre 9 tampoco es que sea la panacea. Aunque a mí 25 euros nunca me vendrían mal, dicho sea de paso. Por tanto, he de reafirmarme en que no entiendo por qué se toca algo que funciona.
¿Soluciones? Evidentemente si me pagan lo suficiente haré un estudio de rigor para detectar las carencias de los músicos gallegos, pero no pienso exprimir mi cerebro para sacarle las castañas del fuego al espabilado/espabilada de turno/turna. Se me ocurren muchas ideas y seguramente a los interesados, que son los músicos y no las salas, todavía más. Subvencionar a las salas, que normalmente (no siempre) buscan rentabilidad económica, es un error, y más subvencionar a alguna como el Verbum de Vigo que, según cuenta también La Voz de Galicia, programará los conciertos "sólo para socios". ¡Viva! El espíritu de los colegios privados subvencionados extrapolado a la música popular.
"El Club de la lucha"
Finalmente, contagiados por el espíritu de esta santa tierra pues es algo que llevamos en los genes todos los tipos que habitamos en la península, hemos dado lustre y sacado a escena nuestro lado "María Patiño" para empezar a soltar perlas. Sólo así se pueden calificar las frases que podíamos leer recientemente en La Voz de Galicia. A la ya comentada de uno de los responsables de Capitol se sumaban otras como la de una tal Yolanda (Mardi Gras de Coruña), que nos devuelve a la realidad con una afirmación que puede dejar K.O. hasta a Steven Seagal: "sinceramente creo que si quieren ayudar a las salas lo mejor que pueden hacer es contratar, por ejemplo en el periódico, una página de publicidad para anunciar todos los conciertos". Esta señora se equivoca, alguien no le ha explicado que no se trata de ayudar a las salas. O alguien le ha explicado mal "el concepto" o es que el concepto ya tenía una malformación al nacer. Un poco más lógicas me parecen las declaraciones de Lucila de La Iguana de Vigo, pues explica que "nos obligaban a programar un número de conciertos con grupos que nosotros no hemos elegido y esto rompe nuestra línea de programación", aunque me choca lo de "obligar". Lo cual confirma, por si alguien lo dudaba, que Clubtura difícilmente podría estar más verde.
Tampoco hemos de perder de vista otro detalle: la lista inicial de Clubtura (difundida en la web del IGAEM) contaba con alguna sala que posteriormente desapareción del listado pseudo-definitivo ¡sin siquiera avisar al interesado!. Cuanto menos resulta chocante.
"Salsa Rosa"
Para finalizar con tal cúmulo de despropósitos subvencionados entramos en el tema de los grupos que no fueron seleccionados. Partiendo del respeto al jurado (y de su complicada e ingrata labor) uno se pregunta: ¿por qué tendrían que preocuparse los no seleccionados? al fin y al cabo seguirán dando conciertos y quizá incluso alguno no tenga balance negativo a final de año. Es en este momento cuando me apoyo en el foro de desConcierto en el que algunos de estos músicos han manifestado su dificultad para encontrar bolos en locales de la red. Es decir, 270 grupos que no tenían demasiadas dificultades para salir adelante ahora se han encontrado con un nuevo problema. Incluso la responsable de una sala perteneciente a Clubtura admite que "todo ha ido muy rapido y casi no nos han dado tiempo a programar, pero cuando nos centremos y miremos encontraremos muchas fechas libres".
¿Esos 300 mil euros le escocían a alguien en las manos? Cultura y dinero, la infalible fórmula para contaminar cualquier intento de hacer algo provechoso. Está bien que se intenten encontrar vías para fomentar la creación musical, pero háganlo con cabeza, diantre, y consulten con los principales protagonistas del asunto que nos traemos entre manos.
Stefan R. Johansson.
RSS Suscripción
:: :: Hemeroteca :: :: Aviso Legal :: :: Agenda antigua :: :: Enlaces :: :: Contacto :: :: Staff